Ni una palabra.
Quise abrir el silencio
y un mar inesperado
sacudió los tejados de la memoria.
Despertaron como bostezos
las calles de humo
y en cada ángulo de piedra
un sol de cuarzo se escondía
en la rugosidad de las rocas.
Eran grises las ventanas de la madre.
Eran terciopelo las cortinas de los sueños.
En cada hogar, dentro, muy dentro
la lumbre crepitaba
apuntalando las horas.
Los balcones ondeaban la mirada del padre
sobre un cielo azul de chimeneas de fuego.
Ni una palabra.
Ni un sonido de luz.
Tan solo gatos de hielo surgiendo
de los callejones de la sangre.
Lugar donde todas las palabras
saben a cieno, aldea deshabitada.
Quise abrir el silencio
y la tristeza se hizo surco.
Después fueron las campanas,
los gallos de bronce.
Ni una palabra.

Aída Acosta Alfonso (España, 1976).
Ha publicado Sílabas de luz (Ed. Dalya, 2016) y Sólo Viento (Ed. Dalya, 2023). Parte de su obra se ha traducido al italiano, árabe, portugués, chino, bengalí e inglés.
Desde su incursión, muy joven, en el mundo literario ha participado en numerosas tertulias poéticas, recitales y su obra está incluida a nivel nacional e internacional en diversas revistas literarias y antologías. Ha creado y coordinado diferentes eventos poéticos y ha participado en otros a nivel internacional.
Fotografía: Cortesía de la autora.







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