Nostalgia de la musa

Como si tuviera que dar de comer a los gatos
que se multiplican por tres todos los días
y ya pueblan el vecindario entero, me levanto de la cama
a las seis de la mañana y quince minutos más tarde
ya estoy sentada a la mesa
con una taza de café al alcance de mi mano
e intento sobre la hoja en blanco
escribir el poema:
el mismo de hace no sé cuántos días.
Mis esfuerzos —una vez más— parecen no tener resultados,
esa primera línea sigue sin aparecer. Estoy aquí
 a la espera de que alguna musa se compadezca
 y me dicte al oído el verso que requiero; pues sé
que ese uno atraerá a otro y conforme esto avance
se irán sumando muchos otros. Mientras esto sucede
paseo la vista por la habitación atestada de libros.
En una de las esquinas del techo
veo una araña que teje su endeble red,
e intrigada me levanto de la silla
con la pretensión de observar con mayor detalle
esa elástica y —seguramente— efímera creación.
Lo que me hace pensar
que no debo esperar a que las musas
me dicten al oído las palabras,
que en realidad
el trabajo de escribir el poema
se asemeja al de la laboriosa arácnida.

*El presente poema da título al libro Nostalgia de la musa, Editorial Barco Varado, 2023, p. 26


Ernestina Yépiz (México).

Poeta, ensayista y narradora.  Maestra en Literatura, egresada de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Autora de los poemarios La penumbra del paisaje, Los delirios de Eva, Los conjuros del cuerpo y de Nostalgia de la musa; del libro de relatos El café de la calle Mulberry; de la novela El sueño de Paloma Sanlúcar; entre otras publicaciones colectivas e individuales.


Fotografía: Cortesía de la autora.

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