«La luna me iluminó
para derribar un avión
caza nazi por la noche;
sin su ayuda no lo hubiera
ametrallado en el bosque».

El cazador de la muerte
se incendió sobre los árboles;
una guerrera ayudó
a tumbar al enemigo
del mundo, en paz, en silencio.

La luna también inspira
a enamoradas anónimas
de la patria, sus cuidadoras,
que disparan a la noche
para que se haga de día.

Hacen poesía las manos
que cortan maíz con luz
de luna y las que tremolan
en su roja lucha estrellas
para todos en la tierra.


Carlos López (Guatemala, 1954).

Obtuvo los títulos de maestro de educación primaria urbana en el Instituto Normal Mixto Rafael Aqueche, de licenciado en lengua y literaturas hispánicas y en estudios latinoamericanos, y el grado de maestro en letras en la Universidad Nacional Autónoma de México. Estudió las licenciaturas de derecho y de ciencia política en la Universidad de San Carlos de Guatemala e historia en la UNAM.


Fotografía: Cortesía del autor.

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