Laberintos de la mente y otros poemas

El amor no calla

El amor no calla,
es traslúcido al tiempo.
Recorre el silencio
en lo más recóndito del corazón.
El amor solo conoce
el silencio de tu alma
el deseo más ferviente de tus sueños
y la angustia más eterna de tu ser.
El amor solo conoce
la geografía de tu cuerpo,
y el universo
en el brillo de tus ojos.
El amor espera un murmullo
de tus labios,
para encontrarse en el túnel
más profundo del erotismo
que guardas en tu ser.
El amor no conoce el limite
entre lo sacro y lo divino,
y en el umbral de lo prohibido.
El amor solo acaba
y se fractura
en el reino del olvido,
y solo resucitará en una noche de invierno.


Soy

Soy la bruma,
Soy la noche,
Soy los recuerdos del hombre,
Soy sus sueños,
            Frustraciones

y deseos

Soy el silencio

el más profundo del alma.

Soy la nostalgia

            más acida

            y la más triste

Soy la zozobra

en la existencia,

en la enfermedad,

y amigo de la muerte

Soy la idea de Dios

            con todos sus arcángeles,

                        con todos sus demonios

Soy la forma del amor,

del imaginado,

de lo concreto

Soy el eros

            entre lo prohibido,

                        lo dado y lo deseado

Soy el egoísmo

            con todos sus pecados,

                        en todas sus formas otredas

Soy la furia

            del alma,

                        de la mente

Soy la mentira

            y la verdad

                        nihilista de la existencia

Soy el sol,

            sus rayos,

                        su calor

Soy canto,

Soy el viento,

Soy simplemente

el poema


Laberintos de la mente

Largo trayecto de regreso,

en un interminable

 e inefable laberinto nocturno.

Entre calles obscuras,

negras,

                                    borrascosas.

En ellas,

deambulan sombras

que se esconden en los sueños

y se desnudan en la razón.

Recuerdos cruzados

danzan en las calles vestidas de tinieblas,

en algarabías buscan

los sempiternos laberintos de la memoria.

Trayecto que encamina mi retorno a ti,

en las entrelazadas calles

de lajas cotidianas,

mojadas del llorar de seres noctámbulos.

Calles reflejantes de un mundo

que apenas duerme,

almas anónimas de mil nombres

escritos con impolutas lagrimas del cielo.

Solitaria eres

en tu resucitar onírico,

invadida por las sombras taciturnas

de mi caminar

en el interminable laberinto nocturno.

Camino largo y pesado

por el hades citadino,

en la travesía de mi alma                  

¿He llegado ya?

¿Hemos caminado juntos?

¿Seguimos en el devenir de la existencia?

¿En el umbral etéreo del universo?

No lo recuerdo.

Vestido con cuervos negros sin alas,

sigo caminando

por el obscuro

                                   e interminable laberinto de la mente.


Octavio Jiménez (Tepeji del Río, Hidalgo, México).

 Narrador, poeta, cronista e historiador. Ha publicado ensayo historiográfico, cuento y poesía. Fue acreedor al Premio Estatal de Cultura “Raúl Guerrero Guerrero” 2018 que otorga el Estado de Hidalgo, por su trabajo en la preservación y promoción de la cultura.


Crédito de imagen: Liz Reza.

Fotografía: Cortesía del autor.

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