Aurelio González Ovies
La guerra interminable. La saña. La lucha permanente. La raza humana al límite. El duelo, su largor. La ambición tan anciana, su fiera ideología. La inocencia que emerge de los lirios plantados en las tumbas más solas, el verdor que un cadáver, aún a pesar de todo, cede a la primavera, a sus fundos grandiosos, a su existencia cíclica. La conciencia más pura, el tiempo que averigua y testimonia, la atrevida ofrenda de la nada; la astucia, su mentira. La violencia que el hombre arroja contra el hombre, el luto de los mapas, las campanas lejanas de la melancolía. Algo oculta este libro con fragancia de réquiem. Alguien, en estas páginas, difunde crisantemos, tiñe un paisaje inmenso de oración y de herida:
A las montañas
subió el olor de la sangre,
atardecía
y los claveles se confundieron.
Ojalá desde siempre prendieran los augurios de amor de la misma manera que se expandió la inquina y enraizó en la memoria de manera tan honda. Ojalá la memoria no fuera tan leal ni tan férreamente quebradiza. Ojalá los deseos de aquella dignidad, perseguida y amarga, hubieran sido hoy como el tronco de un roble milenario, como un linaje en flor, y no sangre vencida.
Carmen Nozal es voz denunciadora, es plegaria constante de un pasado presente, de una sombra encendida; no le hacen falta, apenas, retórica, eufemismos ni ambages ni metáforas para extraer belleza de la ausencia, para estampar la muerte con luz y poesía. La poesía le sirve, como a Cernuda, a Gloria, a Otero o a Carolina, para exigir justicia y libertad, para borrar la huella de los pueblos salvajes, de nombres espantosos y perpetuar la historia de cuanto no debiera repetirse jamás. Por la brutalidad, por el horror, la infamia, sus vástagos y víctimas.
Ni en un único verso la tirria pronunciada, tatuada con un término que detracte o maldiga. Pero toda la rabia y el barro y los grilletes y los brazos tronzados salpican este canto. Poco ajuste de cuentas, mas, indicios bastantes de congoja infinita, de discordia, ignominia, de orfandad y enemigos, de batalla y de manos radicales, soberbias y asesinas.
Cada poema acaba donde el odio comienza. Y en cada línea asoman garras de rebeldía. Ni una infracción directa contra la prepotencia, ni una expresión fatídica. Bien sabe la poeta que, ante una identidad despedazada, enmudece el lenguaje y se enhebra un silencio que resuena y exhuma y apunta y dinamita.
Hay un rumor en Carmen de un dolor incesante. Carga con la distancia de una zozobra antigua. Detrás de cada frase resuenan los balazos de los remordimientos, se retuerce una deuda. Hay custodia y hay patria, tragedia y fratricidas. Verdugos tenebrosos. Difuntos esparcidos por la cadencia de esta hermosa elegía. Y una firme promesa posada como un ramo en la llaga que nunca cicatriza:
por ti abriré esta fosa
que está a punto
de dar a luz
al muerto
que [llevamos dentro].
Calen estas palabras de la autora asturiana muy hondo, muy corazón adentro, porque son testimonio de la bestialidad, de un ayer tan aciago como la historia misma. Son fiel recordatorio de un lapso abominable. Conviértanse en sentencia, en muestra de demencia, en dardo que reprima barbaries parecidas. Icemos estos carmina en un mástil que otee la paz, siglo por siglo, la paz ilimitada, la paz que merecemos, la paz definitiva. Háganse monumento en recuerdo de cuantos sepultaron como a perros sin dueños, de cuantos perecieron al pie de la peor arma: la cobardía.
¡Cuántos muertos habrá con algún muerto encima…!
Febrero de 2024, desde Oviedo.

Aurelio González Ovies (Bañugues, España, 1964).
Profesor de Filología Latina (Universidad de Oviedo). Premio Internacional ‘Ángel González’ (1990), Premio Internacional Juan Ramón Jiménez (1992), Accésit Premio Adonais (1992), Accésit Premio Esquío (1994), Premio Nacional a los libros mejor editados en 2013 con Versonajes, y Premio de las Letras de Asturias (2018). Desde su primer publicación, Las horas en vano (1989), es autor de una cuarentena de poemarios (España, México, Colombia) y de otros títulos de literatura infantil.
Fotografía: Cortesía del autor.







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