Ruth Vargas Leyva
Antología
Recuerdo del vacío
Coordinador Eric Jair Palacios
Editorial Metletras
I
Ahora, cuando la memoria emerge,
me conduce al primer momento,
a la expulsión por la puerta entreabierta del cuello del útero.
Poblamos el mundo dejando atrás un vacío.
Expulsados de la infancia
cuando la realidad se fracturó
y tuvimos la noción de culpabilidad.
Expulsados del paraíso cuando la pasión
nos dejó deshechos.
Rotos cuando la muerte
nos atravesó
como una espada.
Solo queda construir palacios de la memoria,
Habitaciones que sólo existe en nuestra imaginación.
y con ello redimir mi sombra,
mis marcas,
mis ausencias,
la herida abierta que no cierra.
II
La yerba creciendo en la colina,
el viento atravesando las alas de un pájaro,
la araña que inicia su frágil y resistente tejido.
El momento preciso,
de mi presencia en el mundo,
de mi propia conciencia
que inicia el registro de los hechos.
El vértigo de descubrir mi sombra
Como una muerte incandescente
Que invoca una lluvia oscura.
Escucho los sonidos que vienen de la tierra
Y suben por la lengua,
un trazo desdibujado
en una hoja.
III
La lluvia arrastra
sus sueños más profundos
al abismo de brotes herbáceos.
La explosión y el silencioso goce
de moras en la boca.
El sabor agridulce de bayas
Que crecen en arbustos silvestres.
La memoria muscular de la lengua
Que trae el canto de oscuros abismos.
La niñez que se desvanece
entre bancos de arena.
¿Qué fuerza poderosa me vuelve a tu sombra y a tu nombre?
Esto es lo que soy.
El tiempo que queda para volver a mí misma
Y reencontrarme.
IV
¿Qué me condujo si no el color oscuro de almejas?
Las piedras son un desierto de arena húmedas,
De conchas desoladas y
pedazos de vidrio pulidos por
flujos y reflujos marinos.
El mar guarda le memoria de ballenas encalladas
vencidas por el hielo,
de aves extraviados en abismos marinos,
de bosques de algas y anémonas
y peces sobre las hojas y tallos de los pastos.
Guarda el rastro de mi cuerpo flotando
rescatada por la ola
que destiló la luz cautiva en la cabeza de un pez.
El recuerdo dejado en la arena
es una hoguera a punto de consumir su fuego.
V
Paredes porosas que contienen
el espacio donde nos reinventamos.
La imagen desleída en un espejo,
los instantes codificados,
el momento en que nunca
volvimos a ser los mismos.
Somos lo que recordamos,
también lo que hemos decido olvidar
con la garra de un tigre en el pecho.
Imagino lo que no he sido:
Un ángel descendiendo de un árbol de moras,
un pez con alas desplegadas,
La hormiga que remonta el vuelo,
el chorlito que reconstruye un mapa en el cerebro.
Recuerdo lo que he sido:
Una piedra en el río,
una imagen reducida al espejo,
una sombra adherida a la pared
Donde se han extraviado los cuerpos.

Ruth Vargas Leyva (Culiacán, Sinaloa, México, 1946).
Poeta, ensayista y académica. Miembro fundador del Taller de poesía de la Universidad Autónoma de Baja California, 1974. Ha publicado nueve libros de poesía y la novela Felicia (Gobierno del Estado de Baja California, Colección La Rumorosa, 2021). Está incluida en diversas antologías de poesía en Baja California.
Fotografía: Cortesía de la autora.
Crédito de imagen: Francisco Navarro Ruiz.
Título: “Futuro inevitable”.
Técnica mixta sobre tela.
Colección particular.







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