En esta honda oscuridad” (Restos de la Guerra Civil Española), de Carmen Nozal.

De Alejandro  García  Vallejo

En esta honda oscuridad, frase que me remite a aquel estado en que se encuentran quienes han quedado enterrados en un lugar ignoto, en una tierra física y en un aparente olvido, y digo aparente porque ahora la poeta Carmen Nozal no lo olvida, no quiere olvidar, no puede permitir que quede en el país del olvido aquel hecho lamentabilísimo, el que su tío, aquel joven de apenas 24 años, Cesáreo Rodríguez Alvarez haya caído muerto un primero de Diciembre de 1936, luchando por la República Española.

Ese suceso extraordinario, execrable, sucedido en esa etapa de la historia de España, sigue resonando y la poeta lo hace cobrar vida en sus textos poéticos, y ellos nos adentran, nos llevan hasta esa oscura fosa común, nos sitúan en el lugar del horror en que se encuentran aún miles de seres humanos, víctimas de la guerra fratricida, en terrenos ensangrentados por la falta de respeto a la voluntad popular, por la ambición desmedida. Ese pasado no se ha resuelto, sus consecuencias siguen a la vista de todos, aunque sea difícil nombrar a algunas cosas, su poesía nos lleva a lugares desconocidos, nos deja en la más terrible orfandad, ella aún puede ver a su familiar malherido, puede ver la demencia colectiva, puede mirar aquellos ojos desalmados, aquellas visiones oscuras.

Han pasado 86 años y ella nos trae ese ayer, está aquí, ahora, es parte del presente, y se pregunta hoy, aún ella, sobre cómo es que pudo haber caído y cómo es que se encuentra en aquella fosa sin lugar conocido, y si su joven cuerpo toca las sombras, allá perdido?

Para ella, él sigue siendo una presencia indomable, así como tantos otros que aún integran el Batallón número ocho, en medio de aquellas sombras, pero sus brazos ya son sin manos, las piernas están distantes, mientras que los militares se desplazan como gusanos, después de los hechos los aldeanos como pudieron lo enterraron, los enterraron, imágenes tremendas que siguen fijadas en la memoria, con su poesía Carmen hace un recorrido por aquellos días, sus palabras nos retrotraen a hechos aciagos, para que conste en nuestra memoria, los asaltos, el Batallón, los parapetos, las colinas, los hospitales, y luego nos deja en aquella honda oscuridad de silencio, pero hace que ese silencio esté lleno de palabras, de frases sin escribir. Y en ese obstinado rememorar nos mantiene en el caos de la fosa común, nos recuerda que esas fosas tienen héroes, y esta autora nos trae a ese entrañable héroe familiar, nos hace ver sus ojos azules, los del tío Cesáreo, el joven de 24 años, nos informa de los legajos en donde aparecen sus datos, su firma, la del caído, pero caído con honor.

Carmen Nozal nos adentra con sus textos en su vida familiar, nos habla de su padre, de otro tío, surgen las versiones sobre la desaparición del tío, y así, la historia nacional se entremezcla con la historia familiar. Y se interroga la autora, ¿ Cómo será el rocío entre las fosas?

El cuerpo del tío Cesáreo no ha aparecido, ni el de miles, no se ha querido buscarlos, no desean muchos que aparezcan, aunque hubo leyes sobre la memoria histórica.

Así, Carmen nos lleva en esas terribles líneas por ese capítulo sombrío de una nación tan entrañable para nosotros, que me hicieron estremecer, pues muestra fortísimas imágenes, como la de aquel cuerpo deshaciéndose bajo tierra, como cuando las granadas estallaron, como cuando las colinas se llenaron de sangre, por ella y su poesía hablan hoy los despojados, los que defendieron aquella legalidad, por todos los que cayeron en jornadas aciagas.

Con su labor, militante y poética, logra que aquella acción heroica, no lo podrán borrar de la familia, el actuar de su pariente sigue siendo una herida invisible que  sangra en esa honda oscuridad. Por él y su heroísmo ella abrirá esa fosa, ya la está abriendo con sus poemas, su poesía transmuta ese hecho terrible en un llamado a la memoria histórica y recupera al héroe familiar.

Hago votos por que el cuerpo físico del Tío Cesáreo aparezca, aunque ya Carmen Nozal nos trajo viva la epopeya, personal, íntima y entrañable de ese pariente que ya lo hago propio.

Morelia, Michoacán, 25 de septiembre de 2024


Alejandro  García  Vallejo (Morelia, Michoacán, México, 1952-2024).

Estudió Medicina en la Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo, y filosofía en la Universidad de Autónoma de Nayarit. Fundador y colaborador del grupo literario “Caín”. de Tepic. Nayarit. Fue escritor, poeta y un ávido lector en todas las áreas del conocimiento.


Fotografía: Cortesía de Roberto García Vallejo.

Más popular

Dejar un comentario