طابور الخُبز والحُب والحياة  فلسطين 

De Abdel Salam Al-Attarí


والموتُ ينجو من موتِنا
الموتُ ينجو
وأنا المُتعبُ من طابورٍ 
لا يبدأُ، لا ينتهي
والجوعُ يعوي على الطّرقاتِ 
يعوي ويعوي 
وتمضي الأسئلةُ مهرولةً
وتهربُ من أَلْسِنةِ السائلين
تهربُ من قبضةِ الخوفِ 
وتحطُّ جوابَها 
تراه في عيونِ المتعَبين
أنا وجعُ السّؤالِ، قُلت، 
وجعُ السؤالِ الذي لا يُرى 
ووجعُ الجوابِ الأعور
في عيونِ السائرين
العيونُ التي استعارها لاجئٌ 
عنَ لاجئٍ، لا تختلفُ الرؤى 
لا تختلفُ في عيونِ الناظرين 
وأتحسسُ وجهي أتحسسه
ألمس نُدبةَ الحنين
أشدُّ بها، أشدُّها بأصبعي 
أصبعي الذي أشرتُ به على الطّريق 
الطّريقِ التي تأخذُنا إلى كلِّ حيٍّ وحياة 
إلى خَرّوبةِ العُمرِ العَجوز 
كلما رميتُ نُعاسي على كفيَّ
عبرتُ بأحلامي الطّرقاتِ 
عَبرتها لأرى أنِّي وقفتُ أولَ الفَجْرِ
مبتدأ الطابورِ، طابورِ الفجرِ الطويل 
والبردُ يقضمُ جسدي
ينهشُه، ينهشُ كلَّ شيء   
كلُّ شيء صارَ له طابورُ انتظار
الخبزُ، الماءُ، الحبُّ والحياة
والنومُ المرهَقُ مِنَ النُّعاس 
وأقفُ في زاويةِ العتمة 
لأصطادَ الموتَ
لكنَّه الموتُ ينجو منّا 
الموتُ ينجو من موتِنا
ينجو، من فخِّ الحياةِ 
ينجو من كَفنِ الميتين.


La fila del pan, el amor y la vida

La muerte escapa 
escapa de nuestra muerte, 
y yo, cansado de una fila 
que no empieza ni termina. 

El hambre aúlla en los caminos, 
aúlla, aúlla, 
y las preguntas corren apresuradas, 
huyen de las lenguas de quienes preguntan, 
escapan del puño del miedo, 
y depositan su respuesta — 
la ves en los ojos de los agotados. 

Yo soy la herida de la pregunta —dije— 
la herida de lo que no se ve, 
y la del ojo tuerto de la respuesta 
en los ojos de los caminantes. 

Los ojos que un refugiado toma 
de otro refugiado, 
no cambian las visiones 
en las miradas prestadas. 

Palpo mi rostro, 
toco la cicatriz de la nostalgia, 
la presiono con el dedo, 
ese dedo con el que señalé el camino, 
el camino que nos lleva 
a cada barrio, a toda vida, 
al lentisco viejo de la edad. 

Cada vez que deposito mi sueño en las manos, 
cruzo los caminos en mis sueños 
y me descubro de pie 
en el inicio del alba, 
en el comienzo de la fila del amanecer. 

El frío muerde mi cuerpo, 
lo devora, 
devora todo. 

Todo tiene ahora su fila de espera: 
el pan, el agua, el amor, la vida, 
y hasta la somnolencia exhausta del sueño. 

Y me detengo en la esquina de la penumbra 
para atrapar la muerte, 
pero la muerte escapa de nosotros, 
escapa de nuestra muerte, 
se libra de la trampa de la vida, 
y del sudario de los muertos.


Abdel Salam Al-Attarí (Arraba, Palestina, 1965).

Poeta y escritor palestino, de la gobernación de Jenin en 1965. Es miembro del Secretariado General de la Unión General de Escritores y Poetas Palestinos. Trabajó en el Ministerio de Juventud y Deportes desde su fundación en 1994 hasta el año 2010. Desde 2010 trabaja en el Ministerio de Cultura palestino como Director General de Literatura, Publicaciones y Bibliotecas.
Ha presidido varias veces el comité organizador de la Feria Internacional del Libro de Palestina y ha contribuido activamente al enriquecimiento de la vida cultural palestina, asumiendo diversas responsabilidades en la gestión cultural.
Ha participado en numerosos congresos, seminarios y ferias culturales árabes e internacionales. Ha publicado tres colecciones poéticas:
– “Dothan”, Casa de la Poesía Palestina, 2007
– “El padrino del viento”, Editorial Dar Al Shorouk (Jordania), 2013
– “Lo que quedó de mí”, Editorial Dar Al Ahlia (Jordania), 2023


Traducción: Fatma Nazaal.


Fotografía: Cortesía del autor.

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