أنا الفلسطيني

De Sumaya Saleh

سميا صالح – سوريا
أنا الفلسطينيُّ
الذي تعلَّمَ أن يحملَ وطنًا في الجيب
ويدفنه كلَّ مساءٍ تحت الوسادة
كي لا تراهُ الكوابيس

الذي يتقنُ الوقوفَ
أمام الجدرانِ التي لا تنتهي
ويخترعُ أبوابًا من الوهم
ومفاتيحَ من الأغاني القديمة.

أنا الفلسطينيُّ
الذي لا يملكُ أرضًا يُدفَنُ فيها
لكنه يزرعُ وردًا في المنفى
وينتظرُ أن يُزهرَ الخريفُ يومًا
في حقائب العودة.

حين رأيتُ القاتلَ يختبئُ
خلفَ قوانينِ الضوءِ والنظام
لم أصرخْ
لكنني كتبتُ على الحائطِ بصمتٍ:
“سنبقى”
ثم مشيتُ،
وفي قلبي طنينُ ألفِ نكسةٍ لم تُعلن.

وحين شاهدتُ العالمَ
يبتسمُ للرصاصِ المُلمَّع
ويصمتُ عن صرخةِ الطفلِ في الخيمة
لم أبكِ..
لكنّ يديّ ارتجفتا
كأنني أحملُ كلَّ تواريخ الخيانةِ دفعةً واحدة.

هل فرحتُ؟
نعم
حين نبتت في جدارِ السجنِ زهرةٌ
من ريقِ أمٍّ
ما زالت تغني لطفلها رغم الغياب.

هل ابتسمتُ؟
ربما
كمن يرى ظلَّ وطنه
يمرُّ في عيون العابرين
فيبتسمُ كي لا يُنسى.

أنا الفلسطينيُّ
الذي يعرفُ كيف يقرأُ الخريطةَ بالمقلوب
ويجدُ في كلِّ منعطفٍ
طريقًا إلى قُبلةٍ مؤجَّلة.

أنا والغيمُ والحنينُ
نسيرُ في دربٍ واحد
نخيطُ من الحطامِ نشيدًا
ونرجو لقلوبنا
أن تجدَ يومًا حياةً لا تُكتبُ بالحبرِ الأحمر.


Soy el palestino

Soy el palestino
que aprendió a llevar la patria en el bolsillo
y a enterrarla cada noche bajo la almohada
para que no la vean las pesadillas.

El que domina el arte de estar de pie
frente a muros interminables
e inventa puertas de ilusión
y llaves hechas de viejas canciones.

Soy el palestino
que no tiene tierra donde ser sepultado,
pero siembra rosas en el exilio
y espera que un día el otoño florezca
en las maletas del regreso.

Cuando vi al asesino
escondido tras las leyes de la luz y del orden,
no grité.
Pero escribí en silencio sobre el muro:
“Seguiremos aquí”,
y seguí caminando,
con el zumbido de mil Naksas no declaradas
retumbando en mi pecho.

Y cuando vi al mundo
sonreír ante balas pulidas
y guardar silencio ante el grito de un niño en la tienda,
no lloré.
Pero mis manos temblaron,
como si sostuviera de golpe
todas las fechas de la traición.

¿Me alegré?
Sí,
cuando brotó en el muro de la prisión una flor
hecha del aliento de una madre
que aún canta a su hijo,
a pesar de la ausencia.

¿Sonreí?
Tal vez,
como quien ve la sombra de su patria
cruzar por los ojos de los que pasan,
y sonríe
para que no se olvide.

Soy el palestino
que sabe leer el mapa al revés
y hallar en cada curva
un camino hacia un beso aplazado.

Yo, la nube y la nostalgia
caminamos el mismo sendero,
cosiendo con los escombros un himno
y esperando que un día nuestros corazones
encuentren una vida
que no esté escrita con tinta roja.


Sumaya Saleh (Siria).

Poeta y novelista siria. Graduada de la Facultad de Pedagogía. Autora de cinco colecciones poéticas y una novela. Presidenta del Foro Cultural de Banias.


Traducción: Fatma Nazzal.


Fotografía: Cortesía de la autora.

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