De Ivonne Sánchez-Barea


EL AGUA QUE ME HABITA


Me habita la NÁYADE del agua,
en pulso de mi fuente;
manantial de “Lerna”,
inframundo de una Granada desgranada
que no es otra que ésta vega
que me pausa el camino desde sierras.


En éste verde lago de letras,
escritas entre cipreses y álamos,
en puertas de vegas y tierras,
ante el guardián de los versos;
sagrada guarida de poetas.


Me habita la dulce NÁYADE,
en constelación del tiempo andante:
Aretusa, hija de Arcadio y Artemisa,
hipérbole rodante
Hermana de Hidra y maestra de Quimera.


Después, ONDINA en curso del orbe
en el cruce de horizontes
hasta el rizo de la ola,
donde por voz del agua soy NEREIDA.


Aquí, un canto bajo la luna
iluminada por el astro,
voz con miel en cántaros
guiada por un hipocampo,
hasta el otro lado del mar
para traer del atlántico un canto,
que no es otro, qué,
el agua que me habita.


Nací NÁYADE
para morir NEREIDA
en la fuente de tu campo.

EL CORAZÓN DEL AGUA


Bailando sus cascabeles
por rizos de las enaguas,
va tarareando la vida,
van cantando las aguas.


Hace palmas
en coros húmedos,
entre almendras,
guijarros y gravas.


Bordeando los encajes,
baladas de picos albos,
tonadas en crines verdes,
romanzas desde jacas,
un manantial de pensamientos,
ensortijados desnudan
sus faldas blancas,
trasparentes entre pupilas,
dejan ver fondos y sayas.


Bailando van las aguas entre algas,
con saetas desmelenadas,
brotan del suelo, suelo,
de la cuna de nuestro canto,
suelo con voz de lenguas,
besando nuestros labios,
como peces dorados.


Desde montañas a llanos,
suelo, suelo, suelo y tierra…
patrias unidas en jergas,
rizos en caminos;
ríos, senderos y acequias.

Travesías de pozos a mares,
dibujan musgos en vegas,
bailan la historia de siglos,
en este minuto instante,
para rozar el eterno canto.


Cantando bajan descalzas,
hebras espumosas sus alas,
disparadas flechas,
tirabuzones calados.


Son cantos de nuestras almas,
bailes de nuestros tiempos.


Del árbol y la flauta,
bajo sombras de auxilio,
abanicos, los olivos,
susurro de fuentes y cauces,
el ojo de un manantial vivo,
es venero de los cantes.


En la estancia del destino,
la piel se hace escamas,
soñando atrapar luceros,
bajo la luna que canta.


Canta la luna, luna,
cantan todas las aguas…


Bendecimos en camposanto,
en copa de la palabra,
en casa de las sonrisas
en la morada de las penas;
Cantes de tus cantos
cantes de mil llantos;
llantos, suspiros, gemidos,
que bailan en el corazón de agua.


Lo dice el alma en su espejo,
azul sirena del río,
remansa agua que acaricia,
los cardos y las acacias,
a quien, en otras orillas,
llaman Luz de la Fuensanta.

ADN MITOCONDRIAL


Llevamos esencias de hembras,
todo el hilo de la historia
grabada en nuestras células.


Somos hijas, hijas de la luna;
primigenias princesas del planeta,
madres de nuevos hombres.


Hermanas del mundo:
abrimos frutas, sembramos letras,
cultivamos ideas, creamos futuros.


Traemos la firma en gen y cromosomas,
a, para y por la sangre,


Nosotras somos dos XX
y nuestra firma y nuestra acta
está en la mitocondria,
flor de vida.

NAVEGAMOS DESIERTOS


Abrimos navíos del recuerdo,
escribimos sobre lienzos voces del mundo.


Persistimos en este lugar de todos
para hacerlo nuestro.


No hay propiedad privada
en esta esfera que ocupamos
nosotros pertenecemos a su esencia.


Somos cristales, flores del desierto,
crecemos como ámbares del tiempo.


Quizás veremos conciencias
en planos de otros mundos.


Permanecerán nuestras energías
en el éter.


Esta oscuridad tiene luz propia.


Toda eternidad esta en voz del viento.


Atenea invoca,
nos entrega miradas de Medusa.


¿Qué Dios ocupa tu piel y pensamiento?

BOSQUE DE NIEBLA


TIERRAS negras mezcladas con los ocres,
tierra roja de todos los desiertos,
arenas blancas; sal y los silencios,
cuenco de fuego; luces y los vientos.


Tierras dulces con sus mieles blandidas,
barro esculpido con signos y letras,
tratados de historias escritas en piedras,
cruzan con hilvanes los códices indios.


Tierra pisada, muro de la casa,
bareque y cañas, flexible esqueleto,
cañizo en varas y tiernos maderos,
una gruta y su rincón que adormece.


Portales de las vidas elevadas,
lunar ventana que mira hacia el cielo,
las paredes traspiran universos,
allí se amasa el viento DE LO ETERNO.

TERRAL


Versos en espejos,
cantata de ramajes,
azogue de imperios,
héroes sin glorias,
orfandad de patrias,
en la piel del cielo,
astillan duelos
vuelan sin sandalias.


Custodiamos tesoros;
plumas caen
sobre TERRAL,
coronan tiempos…
y volvemos al espejo.

SE SIEMBRAN GUERRAS

La tierra cierra los ojos,
cuando la siembra con muertos.


El niño, lo perdió todo,
extravió su sonrisa,
entre manos de su sangre,
que en malgasto enterró,
sus apretados labios rotos.


El niño, sombra de árbol cercenado,
rama quebrada en el camino,
descalzo en orillas de la nada,
mira al mundo con miedo y asombro,
rodeado de soledad, muerte y escombros.


SE SIEMBRAN GUERRAS
y la tierra aun cierra los ojos.


Ivonne Sánchez-Barea (Estados Unidos de América)

D.H.C. Académica. Conferenciante. Fundó, representó Asociaciones Nacionales e internaciones. Es miembro de Movimientos literarios, artísticos, culturales y medioambientales. Forma parte de Comités Científicos. Setenta y dos (72) libros publicados entre los que se encuentran las colecciones de ensayos y estudios de poetas vivos que escriben en castellano/español; Caleidoscopio e Illuminata Verdum. Publicada en revistas culturales, literarias y científicas internacionales. Incluida en Antologías poéticas. Exposiciones artísticas en Museos en tres continentes. Premios Internacionales de Arte y Poesía.


Fotografía: Cortesía de la autora.

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