De Kim Jensen


Mi primer poema en español, 22 julio

En español puedo decir
las cosas más sencillas
puedo decir       tengo miedo
tengo miedo del cielo
de la casa detrás de la colina
del verde oscuro de la colina
tengo miedo de escribir mis propios pensamientos
en esta larga noche
mi rostro ha desaparecido
y no puedo ver mis manos.

Segundo poema en español, 24 julio

Conozco a una mujer
que cortó su propia lengua.
Estas cosas sólo ocurren en las guerras
que comenzaron
antes de su nacimiento
y continuarán
después de su partida      
Ahora tras tantos años
no tiene brazos
no tiene pies
ni armas, ni balas, ni armaduras.
Ahora sólo habla con los ojos
y eso es suficiente.

Tercer poema en español, 25 julio

Cada noche cuando estamos dormidos    
una inmensa nube oscura
se desliza por la colina
cubre los techos y las puertas de las casas.
Está llena de clavos
huele a fruta podrida.
Sentimos su peso
cuando soñamos
y despertamos
llorando.
Cada mañana juntos
debemos encender la hoguera.
Yo enciendo.
Tú enciendes.
Nosotras encendemos
las hogueras queprenden la niebla.
No creo que haya un final para esta lucha
Así es como debemos vivir.

Novena poema, 1 de agosto

No hubo luna
hasta que el poeta
nos mostró cómo ver la luna,
hasta que el poeta
la dibujó con su dedo
en un plato de leche.
«Ahí», dijo.
«Y será más visible 
con nubes frente a ella».
Entonces agitó la superficie 
con su lengua
y sí era más visible 
más encantadora 
con ondulaciones diminutas
e irresistibles mareas.
Pero no hubo más luna.
Fue transformada 
en otra cosa
sin nombre.
No hubo transformación
ni cosas sin nombres
ni siquiera algunos nombres
hasta que el poeta
nos los muestre 
con su cuerpo:
sus dedos y lengua.

Duodécimo poema, 6 agosto

Y sin embargo
aprecio la profunda tristeza
del primer momento
del temblor del despertar
la pérdida momentánea de todo
sí, de todo
excepto del dolor.
Y sin embargo
no la cambiaría
por una alegría sin fronteras ni orillas
porque es la herida de ser
plenamente humano.
La conozco bien.
Siempre me ha acompañado
desde las barras de la cuna.

Décimocuarto poema, 10 agosto

Sólo por hoy
puedo bautizarme
en el cielo ancho.
Así que cuando
bajo mi mirada
puedo ver más claramente
las formas y las siluetas
de todas las divinidades
temblar y bailar
en las caras y los cuerpos
de cada criatura viviente
en los obreros descansando contra la pared
en la mujer embarazada esperando en la fila
en las alas invisibles de los colibríes
en los pétalos de terciopelo
de los ojos de los poetas.
Y, sí, en las piedras y guijarros
en la tierra oscura y fértil.
Sólo por hoy
puedo entrar
en el rugido del viento
como si fuera una cueva privada
y quedarme allí por un tiempo.
Así que cuando vuelvo a ti
puedo amarte como eres
y no como quiero que seas.

Al animal a mi lado

¿Qué será? Querido leopardo pequeño
con tu abrigo de lujo, dientes resbaladizos
tus patas: manoplas tapizadas.

¿Qué será?
tú – con ojos negros sobre tu manto suave  
vitrinas oscurecidas
en las que veo mi doble.

Me sigues en todas partes
me sigues en casas abandonadas 
en mercados bulliciosos.
Donde quiera que voy
allí estás 
a mi lado.

Dime, animalito
¿Cuál será?
¿quieres ser un amigo
o lanzarte a mi arteria principal? 
De cualquier forma
no tengo miedo
ando libre
con ganas 
de vivir.

Pero si abres la mandíbula
cerca de mis niños
te juro
te mataré
con una daga de plata
que guardo en mi hígado.

Nunca vestiré tu piel
ni la venderé.
La doblaré 
como una olvidable carta inútil 
o como una factura 
de una deuda 
que nunca pagaré.

Te hablo

Yo 
te hablo
en una lengua que no es la mía
Soy foránea en tu casa.
Me quedo tímida
en el vestíbulo de tus palabras
piernas y brazos cerrados.

Cuando te hablo ¿oyes 
los lagos del norte?
a veces están ardiendo
a veces están helados
a veces se despedazan por la fuerza 
de los recuerdos que guardan.

Te hablo
en tu lengua.
Soy visitante en la casa de tu madre.
Vengo en son de paz
con flores y regalitos para los niños
pero también 
llevo mis lagos 
llenos de mis propios huesos.

En voz alta 

el sonido de las noticias
en los estados unidos
es rugido agudo     gota venenosa  
que cae 
en los pasillos 
de cada hora
de cada día
todo duele     todo
es un río hirviendo
que se cruza por un solo puente 
roto y débil
del ancho de mi mano.
si te dijera
lo que escucho
de lo que    soy testigo
en este país
donde el estado    se olvidó
de unirnos
cantarías
cantarías     en las cámaras 
más profundas de mis oídos
con las células danzantes
de mi cuerpo
para cambiar
las vibraciones   en el aire
avivar 
el arte de oír
los pasos del futuro


Kim Jensen (Baltimore, Maryland, Estados Unidos de América)

Escritora, poeta, traductora, y profesora que ha vivido en Francia, California y Palestina. Se licenció en Literatura por la University of California, San Diego; obtuvo un máster en inglés por San Diego State University y un doctorado en Escritura Creativa por Lancaster University (Reino Unido). Estudió Literatura Francesa en la Universidad Paul-Valéry de Montpellier 3. Su primera novela experimental, The Woman I Left Behind, fue finalista del libro del año de la revista Foreword. Sus dos colecciones de poemas, Bread Alone y The Only Thing that Matters fueron publicadas por Syracuse University Press. Activa en el movimiento transnacional por la paz y la justicia desde muchos años, los artículos, ensayos, poemas e historias de Kim han aparecido en numerosas revistas y antologías. En 2001 ganó el Premio Raymond Carver por ficción corta.

Comenzó a escribir poemas en español como una forma de aprender el idioma.


Estos poemas fueron editados por la poeta colombiana Luisa Villa Meriñoy la lingüista y poeta mexicana, Maribel Roldán.


Fotografía: Cortesía de la autora.

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