De Abla Ghasan Jaber
قد كنتُ أعرف قاتلي
وجميعَ من قالوا لنا:
“لا لا تخافوا ….
لن تموتوا مرّتينِ
ولن ينامَ الناسُ جوعى..
لن يكون المِلحُ جُرحا
لن تؤرّقكم قروحٌ في الحَشا إن صار رُمْحا
لن يغيبَ القمحُ قسرا …
في البلاد ظلال جفْرا [1]
سوف تصْرخ في الحقولِ…
وفي الجهاتِ وفي ضلوعي: أطْعِموني …
أطْعموني …”
*
ومضيتُ أركض في الخرابِ وراء سَرْبٍ من شَتاتْ
أو ما تناثر من فُتات الشاحناتْ…
فمددت كفي حالماً…
برغيفِ خبزٍ طازج ٍ،
أو كوبِ شايٍ ،
بل حساءٍ من عدسْ
عينايَ من دمعٍ تحجرْ…
ويدايَ من جرحٍ تخثرْ…
خلفي هناك بخيمةٍ …
أمّي وجوع صغارها
وأنا صغيرٌ….
غير أنّي ما عرفت من الحياةِ سوى العبسْ
لكنّه الفرح المخيف أصابني
فنسيت لحظتها بأنّه قاتلي
ونسيتُ أنّي…
أنا الأمير حروف اسمي شاهدةْ
والأرضُ تحفظني وأحفظ ما تساقط من حجارتِها:
“بلادي خالدة”
لا قبلةً قد أُسْقطتْ..
بل تلك كانت صرختي وطريقتي لأعيد تشكيل الرواية فالنهاية فاضحة…
لكنّها،
كالسيفِ حتمًا سوف تطعنُ كلَّ من لهواً نسوا صرخات بنتٍ نازحة….
Ya conocía a mi asesino
y a todos los que nos decían:
“No, no tengáis miedo…
No moriréis dos veces,
la gente no dormirá con hambre,
la sal no será herida,
las llagas en las entrañas no os desvelarán si se vuelven lanzas,
el trigo no desaparecerá a la fuerza…
En este país hay sombras de Jafra
que gritarán en los campos,
en los caminos y en mis entrañas: ¡Alimentadme…
Alimentadme…!”
Corría entre las ruinas
tras un rebaño de escombros,
o lo que quedaba de las migajas de los camiones.
Extendí la mano, soñando…
con un trozo de pan caliente,
una taza de té,
o siquiera una sopa de lentejas.
Mis ojos, endurecidos por las lágrimas,
mis manos, cuarteadas por las heridas.
Detrás de mí, en una tienda,
mi madre y el hambre de sus hijos pequeños.
Y yo, aún niño…
sin haber conocido de la vida más que el ceño fruncido.
Pero fue esa alegría aterradora la que me alcanzó
y, en ese instante, olvidé que él era mi asesino
y olvidé que yo…
era el Príncipe,
mi nombre lo atestigua,
y la tierra me guarda como yo guardo sus piedras caídas:
“Mi patria es eterna.”
No fue una rendición de plegaria…
fue mi grito,
mi forma de reescribir la historia,
porque el final es escandaloso…
pero como una espada
inevitablemente herirá
a todo aquel que, por jugar, olvidó los gritos de una niña desplazada.
Abla Ghasan Jaber (Palestina, Hebrón, 1988)
Escritora y poeta, reside en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos. Tiene una licenciatura en Farmacia por la Universidad de Ciencia y Tecnología de Jordania y una maestría en Biotecnología por la Universidad Politécnica de Palestina, además de diplomas en medios de comunicación y gestión administrativa. Inició su trayectoria literaria en 2006, escribiendo poesía, narrativa, prosa y literatura de viajes. Ha publicado en diversas plataformas literarias, tanto impresas como digitales. Participó en recitales poéticos en Palestina y Jordania, fue seleccionada para las eliminatorias del programa Príncipe de los Poetas en su sexta edición y llegó a la final del concurso Poeta de Okaz en 2019.
Entre sus obras publicadas destacan: Extinción (novela, 2016)
· El día que rompí el espejo (poesía, 2017)
· Fuera del útero (cuentos, 2020)
Ha recibido varios premios, entre ellos:
· Primer premio del concurso de Creatividad Árabe – Edición del poeta Amal Dunqul (2015)
· Premio del poeta Ahmed Mefdi (Marruecos)
· Premio internacional Castello di Duino (Italia)
· Premio Ismail Fahd Ismail de novela corta (Kuwait, 2019)
Fotografía: Cortesía de la autora.
Traducción: Fatma Nazzal.







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