Tres poemas palestinos

De Taghrid Ahmad


موتٌ ورخام

كما العاصفة تُجبر الأشجار على التَّحدِّي
خوفًا من اقتلاعٍ وشيك
أو رقصًا بعنفوان الحياة
أو ميلانًا نحو كلِّ الجهات
يسارًا، يمينًا، تشبُّثًا، واستسلامًا
كما العاصفة تبلِّل خضرة الأشجار، ندى
قطرة بعد قطرة؛ لتنتشي، لترتقي، لتلين
كما العاصفة تُعلن صفيرها
تلفح جمر الخدود بصقيعها
تقتلع ما ضعف أمامها
وتنكسر أمام كاسرها
كما العاصفة ترقص، وترقص التُّراب والغيوم والفضاء
كما العاصفة تهزُّ الأنا، وتحضن برياحها الثَّناء
كذلك أنا
عاصفةُ موتٍ ورخام
كذلك أنا.

حين يأتيني الموتُ

ادفنوني أينما شئتم
تحت التُّراب
فوق السَّماء
بجانب شجرة الكينا في حاكورة بيتنا
في مقبرة، في صحراء بعيدة
احرقوا جثَّتي إن ارتأيتم
لن تعنيني هذه التَّفاصيل التَّافهة
افعلوا كلَّ ما يجعل دموعكم تجفُّ سريعًا
بأسرع ما يمكن
ولكن اتركوا روحي، لا يمسّها منكم أحد.
خذوا كلَّ ما تبقَّى من جسدي طعامًا للكلاب الجائعة
واتركوا لي روحي؛
فإنَّ روحي سعيدة هائمة رحلت منذ زمن طويل إلى السَّماء


(إلى مَن يستشهدون دون سابق إنذار، أرواحكم تحوم حولنا إلى الأبد)

كشجرة زيتون بلادنا،

عَمَّرَت سنينًا وأعوامًا
قُبْلَتُكَ تلك..
كيف لي أن أقتلعَها من جذور الذَّاكرة وأنا امرأة فلسطينيَّة..
وفلسطين تعيش على الذّاكرة، وتتشبَّث بجذور أشجارها قبل أرضها.
لغتها تعتاش على ثلاث كلماتٍ:
(حنين، وطن، واحتلال)..
قُبْلتُكَ تلك احتلالٌ،
وشفتاك وطن،
أمَّا الحنين… فدَعكَ منه.
شجرة زيتون منذ النَّكبة عالقة، عالقة ما بين الذَّاكرة والنِّسيان..

أن نفارقَ عزيزًا يعني أنَّنا نودِّع فكرةً
ووداعُ الأفكارِ موتٌ صغير.


Muerte y mármol

Como la tormenta obliga a los árboles a desafiar,
por miedo a un inminente desarraigo,
o a bailar con el ímpetu de la vida,
o a inclinarse hacia todas las direcciones:
a la izquierda, a la derecha,
con apego, con entrega.
Como la tormenta humedece el verdor de los árboles,
rocío, gota a gota,
para que se embriaguen, se eleven, se ablanden.
Como la tormenta anuncia su silbido,
abraza las brasas de las mejillas con su escarcha,
arranca lo que se debilita ante ella,
y se rompe ante quien la rompe.
Como la tormenta baila,
y hace bailar la tierra, las nubes y el espacio,
como la tormenta sacude el ego
y abraza con sus vientos el elogio…
Así soy yo:
una tormenta de muerte y mármol.
Así soy yo

Cuando la muerte venga a mí

Sepultadme donde queráis,
bajo la tierra,
sobre el cielo,
junto al árbol de eucalipto en el jardín de nuestra casa,
en un cementerio, en un desierto lejano.
Incinerad mi cuerpo si así lo decidís.
No me importarán esos detalles triviales.
Haced lo que haga secar vuestras lágrimas
lo más rápido posible.
Pero dejad mi alma.
Que ninguno de vosotros la toque.
Tomad lo que quede de mi cuerpo
como alimento para los perros hambrientos,
y dejadme mi alma:
pues mi alma es feliz, errante,
y partió al cielo hace ya mucho tiempo.

(A quienes son martirizados sin previo aviso, vuestras almas revolotean a nuestro alrededor para siempre)

Como un olivo de nuestra tierra

Vivió años, décadas…
Ese beso tuyo…
¿Cómo arrancarlo de las raíces de la memoria
si soy una mujer palestina…
y Palestina vive de la memoria
y se aferra a las raíces de sus árboles
antes que a su tierra?
Su idioma se sostiene en tres palabras:
nostalgia, patria y ocupación…
Ese beso tuyo es ocupación,
tus labios son patria,
y la nostalgia… déjala.

Un olivo desde la Nakba permanece atrapado,
atrapado entre la memoria y el olvido


Taghrid Ahmad (Palestina)

Ha publicado dos novelas: “Tishrīn” con la editorial Al-Shorouk en Jordania (2017) y “Bajo la línea del olvido” con la Biblioteca Kol Shey —Haifa (2020). Ha participado en diversas conferencias y ferias literarias en países árabes y en el Encuentro Internacional de Novela Árabe. Próximamente publicará con la editorial Al-Finiq en Ammán su colección de textos poéticos y en prosa titulada “No tengo que ver con este mundo


Fotografía: Cortesía de la autora.


Traducción: Fatma Nazzal.

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