De Carlos Illescas


Sólo el reloj conjura al tiempo,
míralo remodelar el cuerpo del vacío;
acúnalo, conviértelo en tus manos.
Si desdeñaras su voz, los desvelos
impresos en su taquicardia,
un roble viejo vería hacia la mar
cómo tu barca se apaga en la neblina.
Escucho sus pausas, cómo difiere
en los muebles cotidianos la mirada
por ti, sólo por ti, mientras enjuga
la frente del silencio. Te ama,
libera a sus marinos. Te apura
en el caudal del minuto. Ahí te nombra,
profiere palabras en sordina
diciéndote su pasión de lluvia.
En tu alma prisionera al roble
rumorean las abejas, ejercicio
del sol en busca de su miel son.
Largas horas. El insomnio sus cabezas
coronadas de horas desorillan
el eterno presente de tu mirada triste.
No hables con pesadumbre, ebria
en las junturas de la órbita gris
y ríes como si el reloj en su atalaya
quisiera compartir tu júbilo
como un trozo de papel en la corriente
discurre la histeria del tiempo
sin piedad agujereado por ínfimos instantes.
Río poderoso de las sublimaciones
cuando reparas en mí, en tu pequeño monstruo
barajado en eternos solitarios.
Hacia ti va el tiempo de mis trazos
estas ganas salvajes de llorar
por los rostros tránsfugas, tus amores,
lo que nacerá con rictus revalorado  
bajo los poblados árboles de las sagas
narrados a las noches de tus sinsabores.
Cómo no pedir al reloj improvisador de letanías
que repita cuánto te amo,
cuánto te amo asido a un clavo ardiendo.
Detengo la respiración, el péndulo
apresura la sangre de todos los instantes
devorados en posdatas por la melancolía.
El reloj, señor equitativo de suspiros,
alaridos, llantos y esperanzas.
Junta las manos y por Dios de los cielos,
escúchalo, amor mío.
Lejanamente dice, volcado en tus oídos,
¿qué has hecho de tus ángeles?
¡Feliz Navidad, dadora de dulzura
y mortajas!


Carlos Illescas (Guatemala, 9 mayo, 1918-México, D.F., 22 junio, 1998).

Poeta, narrador, ensayista y guionista cinematográfico. Fue fundador y colaborador de la revista Barcos de Papel, con Rosario Castellanos, Dolores Castro, Ernesto Cardenal y otros. Fue miembro del servicio exterior de Guatemala, con el cargo de canciller, y director de Guatemala (boletín informativo de la embajada de Guatemala en México), hasta 1954. De 1955 a 1963 fue editor de varios números de la colección Nuestros Clásicos, de la UNAM.


Fotografía: Cortesía del autor.

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