Si tan solo la inocencia no tuviera las horas contadas

De María Mercedes Andara Gómez


Esta mañana de viernes no es un viernes santo.
El sol quema, silba el clamor de la muerte, un eco sordo hiere entre el cielo y la tierra.
¡Llueve fuego!
El mundo disimula su déficit atencional,
tapa sus oídos,
cierra sus ojos,
inventa júbilos pasajeros
en capítulos inútiles.

La desolación busca
refugio del alma al tálamo.
Si tan solo la inocencia
no tuviera sus horas contadas.


¡Qué vergüenza humanidad! Dice mi nieta.


El Genocidio sobrepasó el nivel 5,
ladra lo obsceno del tiempo,
lo terrible, crímenes de guerra usurpan 
la existencia
reduciéndola a cenizas.

Una madre con un niño en brazos
recibió un disparo en la cara
y otro en el corazón.
Un periodista joven
padre de dos niños,
fue identificado por su casco
y su chaleco de prensa antibalas.

Los reporteros de Gaza fueron asesinados
por mostrar la sed y el hambre de su gente al mundo,
por su patria herida,
por izar la bandera palestina,
por clamar justicia sin venganza,
por desear su palmo de tierra,
por alzar su voz,
sin saber si en cada día volverían ilesos
o quedarían irreconocibles,
perdidos entre escombros y piedras.

Ellos desafiaron la muerte a cada instante,
su valor fue un asunto de honor; 
evadieron bombardeos,
aguantaron charneles en sus carnes,
sortearon montaña rusa;
pero ese día, te digo;
ya no lograron sobrevivir.

Los médicos tatuaron su piel de impotencia
en caudales de lágrimas,
el pavor que vieron sus ojos
no les hizo perder la chispa de la compasión,
creían que el mundo era un lugar hermoso.

Un epitafio ronda en círculo
arriba de mis párpados;
vienen a mi pantalla mental un pueblo desamparado,
miles de niños llorosientos, famélicos, clamando migas de pan,
sin padres, sin nada a que asir la vida.

La vergüenza del latrocinio taladra el futuro de la dignidad,
sus reservas morales tocaron fondo;
de ser sujetos humanos pasaron a ser
sujetos deshumanizados.

No hubo marcha fúnebre ni rosas Faqqua Iris,
ni el himno Fida´I de su tierra
solo un bramido de olas despidió a sus difuntos,
mariposas blancas revolotean
sobre el lugar de la ofensa.

Truena la bóveda celeste en un terremoto sideral,
reverencia a quienes entregaron todo
en el último homenaje
de una agostada vida.

Dr. Marwan Al Sultán
PRESENTE

Hayman El Gedi       
PRESENTE

Hossan Shabat          
PRESENTE

Ismail Al Ghoul          
PRESENTE

Dima Abdullah          
PRESENTE

Muhammad Abuhatah
PRESENTE

Annas Al Sharif          
PRESENTE

Omar Al Dirah            
PRESENTE

Reem                         
PRESENTE

Hamza                        
PRESENTE

Mustafa Turaya         
PRESENTE

Mahmoud Al Shariff    
PRESENTE

Mohame Qreiqueh     
PRESENTE

Recuerda mundo
permitir al peregrino de la vida;
arder claro aún en la oscuridad,
emerger del instinto de sobrevivencia,
acaso a volo según las formas, o en ave fénix,
pero en stricto sensu
según el fondo,
hacia el advenimiento
de una probable resurrección.

Si cae gaza, cae la moral de la humanidad.
¡El uno es el otro!
Espero que Lázaro se levante una vez más
y cante un aria de la necedad
tal vez así, humanidad; encuentres
algún día, la cura del alzheimer histórico.  


María Mercedes Andara Gómez (Nicaragua)

Maestra de danza Flamenca, estudios de Sanación Holística y Psicoantropología. Estudiante del Laboratorio de Poesía de Hispanoamérica, alumna de la Maestra Carmen Nozal. Libro publicado: Flores Incómodas. Miembro del concejo editorial de Con Versando Revista Iberoamericana de Poesía y Ensayo.  Invitada al II Encuentro de Poetas de Iberoaméricos CDMX.  Premio de honor por obra completa Fundación Naji Naaman 2025.


Fotografía: Cortesía del autor.

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