De Osman Hussein


شبعتُ موتا،
حتى امتلأتُ أنقاضا ومفقودين،
وحكاياتٍ لا تصلح للأحفاد الثكالى.
يا موتُ انتظرْ،
أحتاج أن أبلع ريقي،
أو حتى ينتهي الجلاد من أشغاله.
يا موت…
أيها المُنادى،
لا تليق بنا.

كيف يبدأ مَن ينتهي، ويمنح الغياب مبرّرا للغياب، وقدرةً غامضة للحضور؟
تَمْرينٌ آخر للحياة، كفرصة أخرى.
خطوت بقدمي اليمنى،
ودخلت الغَمْر العظيم.
لم أدخله يا رفاق!
لكنها اليد العملاقة صفعتني،
فانغمَرتُ.
أفقدتني كينونتي فاندهشتُ.
وحين استرجعتها، فقط،
تذكرت خطوتي ويمناي.

قلنا للمتاهة: اهدئي،
دعيها تنام على جنبها الملتهب،
حبيبتي الغبية ذات الشاطئ البليد،
دعيها كما تشاء.
لم تكن مهيأة إلا للكوابيس
بضاعة الليل الرائجة.
لكن المتاهة علقتْ صبرها
في عنق غزة الرشيدة،
وضيعتْ مخارج الحروف.
نهارا يبدل الناس كوابيسهم بأخرى،
يتبادلون في الأسواق أوصافها
ويسترخون وسط البلد المشدود.
تلك الليلة،
لم تكن غزة مهيأةً لأحد،
وحدها نامتْ على فراش الغضب،
تنهش روحها وتغفو،
وأنا حارس الضحية.

غدًا
سيباغتنا غدٌ لا يرحمُ،
سيلقي في وجوهنا صباحًا عاديًا
يشبه صباحاتٍ لا تُحصى،
يتسلل كفقاعةٍ وينتفخُ راقصًا
في فضاءٍ حزين.
أنظرُ حولي،
إلى عجزيّ اللعين،
أراه سيدًا رافعًا شارة الصبر،
وأراني غاضبًا، مثقلاً بالجبن،
أنا الغاضب الجبان،
ودعائي عاجزٌ أيضًا.
لذا،
كل شيءٍ يدعو إلى الحزن.
سأقضمُ من أول الظهيرة بعضًا من الوقت،
وسألتهِمُ الفقاعةَ في يومٍ ما،
فالبقاء يدعو إلى الحزن،
والرحيل يدعو إلى الحزن،
وسنحزنُ صامتين،
شامتين في أحلامِنا وحزنِنا القديم.
أرأيتَ؟
لنا حزنُنا الصفيق.


He muerto tanto,
que estoy lleno de escombros y desaparecidos,
y de historias que no sirven para los nietos enlutados.
Oh muerte, espera,
necesito tragar mi saliva,
o al menos que el verdugo termine sus tareas.
Oh muerte…
invocada,
no nos convienes.

¿Cómo comienza quien ha terminado,
y concede a la ausencia una razón para ausentarse,
y un poder misterioso para estar presente?
Otro ejercicio para la vida,
otra oportunidad.
Di un paso con el pie derecho,
y entré en el gran abismo.
¡No entré, compañeros!
Fue la mano gigantesca la que me abofeteó,
y me hundí.
Me despojó de mi ser, y me asombré.
Y cuando lo recobré, solo entonces,
recordé mi paso y mi diestra.

Le dijimos al laberinto: cálmate,
déjala dormir sobre su costado ardiente,
mi amada tonta, de playa indolente,
déjala como quiera.
No estaba hecha sino para las pesadillas,
mercancía próspera de la noche.
Pero el laberinto colgó su paciencia
en el cuello de la sabia Gaza,
y perdió las salidas de las letras.
De día, la gente intercambia sus pesadillas,
las describe en los mercados,
y descansa en medio de la ciudad tensa.
Aquella noche,
Gaza no estaba dispuesta para nadie,
durmió sola sobre el lecho de la ira,
devorando su espíritu y dormitando,
y yo, guardián de la víctima.

Mañana
nos sorprenderá un mañana implacable,
que arrojará en nuestros rostros una mañana común,
parecida a incontables mañanas,
que se desliza como una burbuja y se infla danzando
en un espacio triste.
Miro a mi alrededor,
mi maldita impotencia,
la veo erguida, alzando el estandarte de la paciencia,
y me veo airado, cargado de cobardía.
Soy el airado cobarde,
y también impotente mi plegaria.
Por eso,
todo invita a la tristeza.
Morderé, desde el primer mediodía, algo de tiempo,
y algún día tragaré la burbuja,
pues quedarse invita a la tristeza,
y partir invita a la tristeza,
y nos doleremos en silencio,
burlones de nuestros sueños y de nuestra vieja pena.
¿Lo ves?
Tenemos nuestra tristeza desvergonzada.


Osman Hussein (Rafah, Palestina, 1963).

Nació en el campo de refugiados de Rafah, en la Franja de Gaza.

Cursó sus estudios universitarios en Alejandría y comenzó su carrera profesional en Abu Dabi en el ámbito del periodismo cultural en 1985.

Regresó a Gaza en 1991 y fundó la revista literaria Ishtar en 1993, de la cual se publicaron doce números.

Fue elegido miembro del Secretariado General de la Unión de Escritores Palestinos en 2010, durante dos mandatos consecutivos.

Publicó varias colecciones poéticas, entre ellas “Como si rodara las galaxias” y “El guardián de la víctima” (2023).

Trabajó en el Centro Palestino de Planificación como director del Departamento Cultural desde 1996 hasta mayo de 2023.


Fotografía: Cortesía del autor.


Traducción: Fatma Nazzal.

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