De Edison Leony Figueroa Hernández



Patio de recreo,
lugar de circulación de turbiones,
pavimento de cabildos de cerradura
algo discreta de sus pecados que toma
de algún lugar la pertenencia de un vientre
roba vida y toma el fruto maduro
de los árboles de tu infancia,
que es esta la razón de tu tiempo,
tu espacio en fila con los otros,
juegas a la petanca, paseas en quitrín,
tonteas con la nana que tiene tu nombre
ya escrito en un expediente de ingreso.
Este es tu patio de recreo que hunde
tus recuerdos en los lápices de colores,
blanco negro, negro blanco de orden
algo cromático y de situación falsa.
¿Acaso existes en un área pavimentada,
nacieron los frutos negros-blancos
de los que pudiste difrutar con la nana?
El patio de recreo se resume en un punto,
una reminiscencia algo maldita de lo que fuiste,
decides no haber nacido y entender
la infancia como una obligación.
El punto expande como materia,
empapa tus ojos y esa pueril esperanza
de que en algún momento algo debe cambiar.
Madre, es hora de dormir, mi recreo ha culminado.


Edison Leony Figueroa Hernández (15 de septiembre del 2009, Cuba)

Estudiante de bachiller y aficionado de la poesía. Partícipe del taller literario “Unidos por el Agua” del también poeta Luis Manuel Pérez-Boitel. Ha obtenido premios como el “Premio Amor Varadero 2025” , finalista del premio de poesía “José Antonio Santano y fue uno de los poetas en el Encuentro Iberoamericano de Poetas ocurrido en Cuba.


Fotografía: Cortesía del autor.

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