Entrevista a la poeta Beatriz Saavedra Gastélum

De Mª José Mielgo Busturia


Beatriz Saavedra Gastélum nació en Culiacán, Sinaloa. México, es escritora, académica, investigadora, tallerista, conferencista y poeta, tiene dos maestrías cursadas en España, a la fecha tiene más de 30 libros publicados en México y en el extranjero, ha sido traducida a más de 10 idiomas, su obra ha sido publicada en antologías, revistas y periódicos nacionales e internacionales, es columnista del Diario de Madrid y del periódico El Capitalino, Entre sus reconocimientos más recientes se encuentran: la medalla Pavlovich Korolev en Rusia 2023, Premio internacional de literatura Alejandra Pizarnik España 2024, premio: Il Canto di Dafne en Italia 2024, premio México de Periodismo 2024 y 2025 y premio internacional de literatura erótica Anaïs Nin, España 2025, Premio “Aristóteles” de ensayo 2025 España, es Directora del centro de estudios de la Mujer y del Festival Internacional La Mujer en las Letras de la Academia Nacional de Historia y Geografía UNAM .

¿Cómo fue su incursión en la poesía para quedarse en ella?

Comencé muy pequeña a escribir poesía, para mí siempre fue una necesidad de expresión, siempre ha vivido una parte de mí a través de la palabra. Con los años aprendí que como escribe Alfonso Reyes: “hay una inspiración poética y después viene la construcción poética”,  entonces, empecé a corregir mis propios poemas, a buscar formas nuevas de expresión y formas nuevas de construcción poética.

En todo poema hay para mí un primer relámpago, incluso un relámpago anterior al instante que consideramos el detonador del poema y ese rayo anterior es antes del pensamiento, más bien inasible y difícil si no imposible de captar, a pocos intentos de ese momento esencial aparece un detonante, cada poeta ha de tener el suyo, para mí ese detonante es el mundo, que ha sido cambiante a través de los años, así también el poema varía, resuena, se modifica, recurre en cuanto táctica a otros instantes o impresiones, pero mi voz no ha cambiado, soy la misma voz constante que cuenta el mundo todos los días.

¿Qué autores-as han sido sus inspiradores?

He leído a numerosos autores, siempre se aprende algo cuando uno lee, mis autores predilectos han sido muchos, podría mencionar a Sor Juana Inés de la Cruz con su Primero sueño, que aún sigo descifrando, de Jorge Luis Borges aprendí a anexionarme en sus laberintos porque nos llevan a lugares inimaginables, también disfruto leer a Alejandro Pizarnik, Griselda Álvarez; El poema Piedra de sol de Octavio Paz me marco irremediablemente.

¿Y a cuáles recurre con cierta asiduidad?           

Leo cuantiosísima poesía y a lo largo de los años he ido conociendo a nuevos poetas, nuevas voces, nuevas lecturas y cada uno contribuye a hacer mi universo más extenso. Hay poetas con los que me concibo más identificada, por ejemplo: Ida Vitale, Angelina Muñiz Huberman o Elsa Cross; Miguel Hernández y Lorca son siempre una guía y T.S. Eliot va conformando en mis lecturas un parámetro de construcción concluyente.

¿Qué es para Beatriz Saavedra la poesía?

Ese cuarto propio del que nos habla Virginia Woolf, ese lugar donde poder ser y expresarme con libertad y autonomía, ese espacio imprescindible, la poesía es quizá la literatura más difícil y más sorprendente porque revela la vida, nos revela a nosotros mismos y también revela a la muerte.

A mí me parece que la complejidad de la poesía es la vitalidad que se debe lograrse en el poema, poder crear un poema que posea movimiento propio asumiendo una ideología personal con la fuerza y la eficacia necesaria para conectar con el lector.

Usted es una viajera nata. Eso, siempre da otra perspectiva de la vida. ¿Cómo ve el panorama literario actual, dentro y fuera de México?

Estamos viviendo tiempos de una globalización muy interesante, lo que nos permite tener una perspectiva más amplia del mundo, pero pienso que el lugar de la creación viene del ser, de la visión que uno pueda tener del mundo. Efectivamente, a mí me ha construido muchísimo viajar, viajar es conocer y aprender del mundo, y conocer del mundo es conocernos quizás más a nosotros mismos, pienso que un escritor tiene que estar tranquilo en una mesa con papel y lápiz, o con computadora. La escritura quizá más que otra cosa necesita cierta concentración.

Mis poemas nacen de una palabra que me viene no sé de dónde, un recuerdo de algún espacio, a medias que apenas recuerdo, una anécdota de hace unos días o hace años. Todo sirve de escapatoria para iniciar un pensamiento poético, de lo íntimo al poema, del poema a lo íntimo, todo comienza por un detonante al que ni siquiera hay que señalar y que inmediatamente al poner en marcha el texto en cierta mesura se aparta, se retira para dejar todo un espacio silencioso a la palabra en proceso léxico que se va convirtiendo en poema.

¿Y cuál fue el detonante de pasar de la poesía a la narrativa, a través de estudios ensayísticos literarios?

La poesía siempre ha estado en mí como un medio de explorar el mundo, pero también de reconocerlo con una postura crítica o analítica a través de la naturaleza humana y del entorno social, esto también se consigue en el ensayo, tener una concepción más profunda la obra literaria, de la sustancia o la existencia misma del ser humano.

Es diplomada de novela Erótica. ¿Qué es el erotismo?

A veces las palabras rozan un lugar secreto que quizá se desconoce y evocan emociones que no pretendíamos tener o que pensábamos ausentes. Son palabras que utilizamos normalmente para nombrar cosas o para contar aconteceres a las personas pero, en un instante, surgen en un cierto orden o con una cadencia particular y es entonces cuando funcionan como un anagrama cifrado que es capaz de abrir puertas especiales que pueden llevar a lugares mágicos o inusitados llenos de una energía diferente.

El lenguaje poético descubre un sortilegio secreto de nuestro cerebro. Las palabras, algunas veces, van más lejos de lo que enuncian, formen contextos que no existían hasta entonces, avivan realidades  ocultas cuando sólo deberían evocar preceptos u objetos y se concibe en la piel en vez quedarse señalado sobre cosas abstractas o con un significado de la naturaleza que ya conocemos previamente.

¿Debiera de haber más obra erótica, tanto en poesía como en narrativa, pero con buen gusto?

El erotismo forma parte fundamental del ser humano, aunque ha sido un tema prohibitivo en largos periodos de la historia, más aun para las mujeres, escribir poesía erótica es parte de la libertad que hemos buscado siempre.

La poesía para mí representa esa resonancia esencial para percibir el mundo de otra manera, para trascender lo supuestamente cotidiano y colmarlo de un significado que concebimos en el cuerpo de una manera emocional contigua y que constituye una certeza en la cual es posible reconocerse y explorar el mundo.

Lo que lleva al vínculo entre poesía y erotismo lo describió majestuosamente el escritor Octavio Paz casi al final de su vida cuando escribe: “Caricias sobre caricias. La intensidad escondida del azul de la llama doble”.

Ha escrito también sobre la muerte y sus mitologías. ¿Cree que el mundo oriental tiene una idea muy diferente de la muerte, de la que tenemos los occidentales?

La interpretación de la muerte varía en todas las culturas, en la cultura oriental no es tabú, sino que forma parte de la cotidianeidad. Ellos perciben la muerte de manera profunda, del mismo modo que se delibera el trabajo o las cosas cotidianas.

Para mí la muerte se compone, se acepta y se concibe como un episodio más de la vida, como algo natural e incuestionable que forma parte del sistema vital o formativo, es un paso sucesivo evidentemente inevitable.

¿Piensa que el poeta, tiene una visión diferente de la vida: que la ve con una mirada distinta?

Si, por supuesto, el poeta logra transformar su mirada del mundo en una visión, porque logra tomar distancia para poder ir más al fondo de las cosas, ganar una mayor perspectiva y estar situado desde otro lugar y tener una opinión. Esto le da una vigencia trascendental.

La visión poética de la vida es para mí una apariencia, una comprensión y un entendimiento etéreo, porque este atisbo reconoce relaciones no supuestas entre las cosas y la conciencia. Por ejemplo, el pétalo que atrae la mente poética es un objeto tangible, pero también es un símbolo que al oscilar con otros emite un sentido que se desarrolla en el pensamiento y la emoción. Sin embargo, no son los entes los que están cargadas de poesía, sino la mente que las descubre. Los escenarios, el ambiente, el contexto o el aspecto de otras personas, todos los entes pueden ser entornos para que germine la poesía, pero su origen está en la mente que genera esta visión.

¿Es disciplinada a la hora de escribir?    

La inspiración es un término destacado. Llega algunas veces por la noche y hay que hacerle caso, algunos libros los he escrito prácticamente de un sólo tiro, pero claro, la inspiración sola no hace nada; exige el apoyo del trabajo literario, de la responsabilidad, del entusiasmo, de muchas cosas que van conformando la literatura.

En su poesía, nos habla también de las pérdidas, de las emociones encontradas. ¿Es necesario, como dice la letra de un fado perder para luego ganar y morir para renacer?

A veces pienso que ha habido momentos, en los recogimientos, por ejemplo, en los que estimulo la idea del ocultamiento, del encerrarse, del dejar pasar el soplo de las ausencias, de repente la poesía revolotea esa intimidad y ese refugio para revelarse y para revelarme.

Todos experimentamos pérdidas en el transcurrir de la vida, perdemos la infancia, la casa materna o nos mudamos de sitio y lo que se deja atrás siempre cobra con el tiempo otras formas diversas que la poesía reconoce, cautiva y libera.

Sus poemas, nos hablan de la vida, de la muerte, del tiempo, de la palabra, de los arquetipos.

¿Son los temas recurrentes del poeta, pues en definitiva, son las emociones que nos visten?

Desde mi punto de vista, la poesía es conocimiento y expresión del estado mental poético y sus develamientos. Es entonces que la poesía repercute y profundiza más que la aguda purificación, la autobiografía, los juegos personales, los artefactos vitales o el discurso cognitivo.

Para entender la vida hay que entender la muerte, el tiempo, las ráfagas incesantes donde la emoción supera al artilugio de la palabra y de la idea, la poesía, como la de los más perspicaces poetas, es una conciencia que origina experiencias sutiles entre la persona y la vida. Estas relaciones son sucesos de la mente que el pensamiento ordinario es incapaz de aprehender.

Viaja a varios países, para ponencias, debates, charlas y lecturas poéticas. ¿Qué le han aportado estas experiencias a su obra literaria y a su vida?

Pienso que el poeta se alimenta de sus experiencias como material para la escritura, las revelaciones no emergen fuera del mundano ruido, fuera del concreto de la ciudad, de la confianza con los otros, como en el caso del solitario, del ermitaño, que indaga en el retiro para impedir distracciones, sino que provienen en la vida cotidiana, en la urbe, del caserío apabullante, delante de la ventana, bajo la escalera nocturna, frente a la linde que nos rodea. Pero además no son miradas de otro mundo, ni del futuro, tampoco de un pasado ficticio, vetusto, sino más bien de un presente en donde pende el pasado y se entrevé un ulterior próximo posible.

Es en el aquí y en el ahora, en el escucha al instante inconstante, donde la conciencia observa las presencias, se ve a sí misma y escucha la revelación de nuevos significados dentro del fluir de las situaciones, para mí escuchar la vida es escúchame a mí misma.

¿Qué proyectos más inmediatos literarios –si puede contarnos– tiene en mente?

 Actualmente tengo varios proyectos, como sabes coordino el Festival internacional La Mujer en las letras de la Academia Nacional de Historia y Geografía de la UNAM, Diálogos en femenino con Alfonso Reyes en la Capilla Alfonsina del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura y Poéticas de la Inteligencia en el Museo de la Mujer de la UNAM, proyectos que pretendo continuar, tengo dos libros que están próximos a publicarse, uno en España y otro en Chile, por la pandemia no he podido presentar algunos de los libros que me publicaron en España y Argentina, así que es algo que me gustaría hacer, conjuntamente y sobretodo, seguir escribiendo.

¿Cuál sería, ahora mismo, el Paso sucesivo literario que le gustaría dar?

Estoy escribiendo ahora un libro sobre la literatura femenina mexicana, es un ensayo extenso sobre la situación de la mujer en la literatura mexicana, además, me gustaría incursionar en el cuento.

¿Qué Segunda Voz –si pudiera– le gustaría recuperar ahora mismo?

Esa segunda voz adquiere forma mediante la perspectiva personal y cultural. Para entender esa voz poética recurro a la memoria, a la asimilación, al análisis, a la indagación del significado o los significados que se van cristalizando para mí en la conciencia.

¿Qué le gustaría ver cuando se acerque a la Ventana?

Me gustaría ver esa única revelación poética que no se agota en la visión de un sentido, sino que va acompañada de un entendimiento, esa revelación que es el escucha en el discernimiento, esa comprensión en donde se activan diferentes facultades cognitivas. Porque asomarse a la ventana es asomarse al universo, porque detecto la substancia del entorno y asiento mi atención a los movimientos del pensamiento, a las impresiones que emergen y se asocian con otros modos de ser, tanto vivenciales como intelectuales.

Y ¿qué siente Beatriz Saavedra cuando se sabe Imperfecta?

Para mí, es la contemplación poética la ruta mental de la experiencia a la escritura, la poesía no culmina cuando concluye el sentido que la origina, sino cuando se ejecuta el texto. La actividad poética es visión, pensamiento, pero también contextura y disposición, en todas estas convenciones son aún tan imperfecta pero tiendo a no parar, a continuar indefinidamente, a no detenerme hasta alcanzar el significado y la significación del poema.


Mª José Mielgo Busturia (Bilbao, España, 1965)

Desde los primeros años de estudio y formación tuvo un interés declarado por la música, la lectura y la escritura. Finalizó la carrera de solfeo con dos años de coral en el Conservatorio bilbaíno Juan Crisóstomo de Arriaga y realizó varios cursos de acordeón. Finalizados los estudios de Bachiller Superior, cursó Humanidades y Psicología. Ostenta un Máster en Gestión de Fincas e Inmobiliaria.


Fotografía: Cortesía de la autora.

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