مولاي العارف

De Khaled Muhammad Shaheen


مولاي العارف زكريا محمد،
السلام عليك حاضرًا وغائبًا.


مرَ عامٌ مرٌّ كالعلقم.
تبدّلت الأرضُ والسماء ضَجِرت من نحيب الشوارع.
عامٌ فيه من الأمل ما يكفي كي نملأ سلاسلنا تين،
ومن التيه ما جعل الأيّامَ كلَّها أحد،
والعمر ثوانٍ معدودة بين نومك والمذبحة .


إنها الحرب المتوقعة من حولنا على سجيتها ترسم فصولها
في لحظة خيال مُفرط بالحسرة:
لو خياراتي الآن مكفولة لاخترت أن أكون شاعر خرابات،
أنعقُ مثل غرابٍ أتلفته الخطيئة ،
أتحسّس كلّ جثةٍ قبل دفنها،
هل كانت كاملة ؟


اقطع دمعك من عينك يا زكريا:
المشهد أضحى مألوفًا ومعروفًا،
من فكّر في المقتلة ؟


سيقان الرمّانة المزهرة يا مولاي صارت حطبًا للباحثين عن الخبز،
الزيتونة أصابها العطش،
والمطر ندبات تغوص فوق الطين بأعجوبة،
طريقنا موحشة،
وطريقي صارت فجأة بلا دليل،
بلا أولاد،
بلا حبيبة أو بوصلة.


غيبٌ كبيرٌ أنت ياربُّ،
غيثٌ كثيرٌ،
امسح بيديك ضباب نزوح الشمس عن وجه الخيمة،
نكّس كلّ الأعلام التي كتبوا عليها اسمك في حفلة تنكريّة.


بالفطرة سأحلم:
لو كنت نبيًّا لاخترت أن أكون شعيبًا،
ولي غنمٌ كثير يرعي في المرجة ،
لو كنت حصانًا ما توقّفت عن الصهيل،
لو كنت فدائيًّا ما سمحت لسيف الأعداء بقطع رأس طفلة.


الحيرة حبلٌ متراخٍ،
الحيرة حبلى بالخيالات الشاردة،
الحرب صخرةٌ صلدة،
تسكن في رأس قلمٍ يتهيأ لمغامرةٍ مدروسة،
حبرٌ سري نكتب فيه مشاعرنا بكل ثقة،
قنفذ يُخفي سكاكينَ لذبح الفكرة مثل أضحيةٍ يوم العيد ،
الحيرة وفي هذا الوقت المقصود :
كلام أبي عن النساء حين كان يُحتضر.


أنا بخير.
ولست في حاجة أحد ،
ولا حتى “ الحسناء” التي تركتها كأصّيص جافٍ في الزاوية ،
كسرتُ نفسي بيدي كفخارة،
وأنا الذي بنفخةٍ واحدة أطفأت مدينة تحترق،
بلمحةٍ أصلحت ذاتي ،
كم وددت لو أنني سحابة تحت جناحك يارب.


أنا نادمٌ
وألعق أصابعي العشرة
وأعضّ على الإبهام ندمّا،
على السنة الكبيسة التى ضاعت مني في الحقول كإبرة.
أيها الصعاليك:


املؤوا لي كيس الأمنيات المخروم بالحنطة
كي نخبز كعكة
في أول ذكرى تمر على رحيل زكريا
عند شجرة “الجكرندا”
ويظل ظلك،
سؤالك ينخر في روحي.
يقول زكريا:


“هل من الممكن أن يأتي يوم وأعود فيه إليكم ؟
من يدري!”
في هذه السنة طلّقت الحمام بعدما نفد مني شعير الكلام،
صار يسرح كيفما شاءت له غريزة التحليق الحر .


فمن العار على الشاعر أن لا يقتنص الفكرة،
فكرتي هاويتي،
كأن تهُزّ جذع نخلة
ولا تسقط عنها تمرة واحدة.


تعالي يا نفسي
واجلسي فوق دكّتي،
ولا تمنحي من أذوكِ نظرةً واحدة.


الصيف يوشك أن يركب ناقة آب اللهاب،
وحماري ما عاد دليلي في الطرق الوعر ة
بعدما أظلّني
وشتّت المسارات التي كادت توصلني أريحا.


لا غرابة في الغار ،
لا جثثٌ كافيةٌ كي ندفنها،
انتظروا الصباح
فهناك موتى جدد يتجهّزون لقبر جماعي.


الغراب طائري المفضل ،
هو دائما من يأتي ليفكَّ نُحاسَ قيدي
ونَحاسةَ يومي،
الغراب في الأصل كان نبيًّا متطفلًا
في فكّ رموز الكلام عن صخور مكة القديمة.


هل يوقفوا الحرب الليل ة
إكرامًا لذكرى رحيلك الأول،
في الثاني من الشهر الثامن ؟


هذا اليوم قصفت الطائرات بيتًا يجاور بيت أهلي،
تطايرت الحجارة والأشلاء
وصفحات كتبٍ سماوية وروايات.


الحرب نهرب منها،
تهرب معنا كنازحة فقدت عشيقها،
هذه اللحظة أولى لك أن تنجو
ومعك شوال دقيق
و”جرة” غاز
والأرز
ومعلبات الفول
والتونة الرديئة
وأولادك.


الجميع عليهم أن يسرعوا في الفرار من حتفهم
إلى أي مجهول يضمن لهم البقاء على أيّ حال .
وأنا في طريقي إلى الشتات الأول
في بيت صديقي محمد،
كنت أخلد مع نفسي ومعها
في قراءة الطال ع
وملء الفراغ المشحون بالجثث
والأخبار
وغلاء الأسعار،
وعن خزانة الأحذية التي صارت مكتبة.


أنا لست خائفًا على كتبي
التي ظلت حبيسة البيت المُخلى،
أنا خائف على موت المؤلفين:
مرعوبٌ أن أفقد “جبل التجربة”،
ويسيل الحبر أودية.


كتبك يا مولاي
أحد أفراد العائل ة
التي ظلت صامدة خلفنا في بيت أهلي ،
كتبك شجاعة
لأنها قررت البقاء
ولم تقرر الفرار من الموت مثلي.


كنت خائفًا عليك أن تموت.


زكريا:
أخرج لنا من كيس الأمنيات المستقبل،
رتب أولويات الشهداء في الشوارع الواسعة
حسب أسماء الشجر،
واستعذ بالله من الشعر الذي يُدنس الفكرة.


“وزكريا إذ نادى ربّه ربّ لا تذرني فرد ا
وأنت خيرُ الوارثين”


Mi señor, el sabio

Mi señor, el sabio Zakaria Muhammad,
la paz sea contigo, presente y ausente.


Ha pasado un año amargo como el acíbar.
La tierra cambió y el cielo se cansó del llanto de las calles.
Un año con la suficiente esperanza como para llenar de higos nuestras cadenas,
y con tanto extravío que todos los días fueron domingo,
y la vida apenas unos segundos
entre tu sueño y la masacre.


Es la guerra esperada a nuestro alrededor, en su desnudez dibuja sus capítulos
en un instante de imaginación saturado de pesar:
si ahora mis opciones estuvieran garantizadas, elegiría ser poeta de las ruinas,
croar como un cuervo estropeado por el pecado,
palpar cada cadáver antes de enterrarlo,
¿ estaba completo ?


Corta tu llanto de tu ojo, Zakaria:
la escena se ha vuelto familiar y conocida ,
¿quién pensó la matanza?


Los tallos florecidos del granado, mi señor,
se volvieron leña para quienes buscan pan,
el olivo tiene sed,
y la lluvia son cicatrices que se hunden milagrosamente en el barro.
Nuestro camino es desolado,
y el mío, de pronto, quedó sin guía,
sin hijos,
sin amada ni brújula.


Gran misterio eres, Señor,
lluvia abundante,
borra con tus manos la niebla del éxodo del sol
del rostro de la tienda.
Inclina todas las banderas
sobre las que escribieron tu nombre
en una fiesta de disfraces.


Por instinto soñaré:
si fuera profeta elegiría ser Shuayb,
y tener muchos rebaños pastando en la pradera,
si fuera caballo no dejaría de relinchar,
si fuera fedayín no permitiría
que la espada del enemigo cortara la cabeza de una niña.


La perplejidad es una cuerda floja,
la perplejidad está encinta de fantasías errantes,
la guerra es una roca dura
que habita en la punta de un bolígrafo
preparado para una aventura calculada,
tinta secreta con la que escribimos nuestros sentimientos con total confianza,
un erizo que esconde cuchillos
para degollar la idea como un sacrificio en día de fiesta.


Y la perplejidad, en este tiempo preciso,
son las palabras de mi padre sobre las mujeres
cuando agonizaba.


Estoy bien.
No necesito a nadie,
ni siquiera a “la bella”
a la que dejé como una maceta seca en la esquina.
Me rompí a mí mismo con mis manos como una vasija de barro,
yo que con un solo soplo apagué una ciudad en llamas,
con un parpadeo reparé mi ser.
Cuánto desearía ser una nube bajo tu ala, Señor.


Estoy arrepentido,
me chupo los diez dedos
y muerdo el pulgar de puro remordimiento
por el año bisiesto
que se me perdió en los campos como una aguja.


Oh vagabundos:
llenadme de trigo el saco agujereado de los deseos
para hornear una torta
en la primera conmemoración que pase
sobre la partida de Zakaria
junto al árbol de la jacaranda.
Tu sombra permanece,
tu pregunta carcome mi alma.


Dice Zakaria:
¿“Es posible que llegue un día y regrese a ustedes?
¡Quién sabe”!


Este año me divorcié de las palomas
cuando se me agotó la cebada de las palabras,
ahora vuelan como les dicta
el instinto del vuelo libre.


Es una vergüenza para el poeta
no capturar la idea;
mi idea es mi abismo,
como sacudir el tronco de una palmera
y que no caiga ni un solo dátil.


Ven, alma mía,
siéntate en mi banco
y no concedas una sola mirada
a quienes te hirieron.


El verano está a punto de montar
el camello de agosto ardiente,
y mi burro ya no es mi guía
en los caminos escabrosos,
después de haberme dado sombra
y dispersado los senderos
que casi me llevaban a Jericó.


No hay extrañeza en la cueva,
no hay suficientes cadáveres para enterrarlos,
esperen la mañana:
hay nuevos muertos
preparándose para una fosa común.
El cuervo es mi ave favorita,
siempre es él quien viene
a desatar el cobre de mis cadenas
y el cobre de mi día.
El cuervo, en su origen,
fue un profeta entrometido
descifrando los códigos de la palabra
en las antiguas rocas de La Meca.


¿Detendrán la guerra esta noche
en honor al aniversario de tu primera partida,
el día dos del mes ocho?


Ese día los aviones bombardearon
una casa vecina a la de mi familia,
volaron piedras, miembros,
páginas de libros sagrados y novelas.


Huimos de la guerra,
y ella huye con nosotros
como una desplazada que perdió a su amante.
Este momento es tu primera oportunidad de sobrevivir
con un saco de harina,
una bombona de gas,
arroz,
latas de habas
y atún de mala calidad,
y tus hijos.


Todos deben apresurarse
a huir de su muerte
hacia cualquier desconocido
que les garantice seguir con vida, sea como sea.
Yo iba camino de mi primer exilio,
a casa de mi amigo Muhammad.
Me refugiaba conmigo mismo y con ella
en leer el destino
y llenar el vacío cargado de cadáveres,
noticias y precios desbocados,
y en el armario de zapatos
que se volvió biblioteca.


No temo por mis libros
encerrados en la casa abandonada,
temo por la muerte de los autores:
me aterra perder la “montaña de la experiencia,”
y que la tinta se desborde en valles.


Tus libros, mi señor,
son parte de la familia
que permaneció firme detrás de nosotros
en la casa de mis padres.
Tus libros son valientes
porque decidieron quedarse
y no huir de la muerte como yo.


Tenía miedo de que murieras.


Zakaria:
sácanos el futuro del saco de los deseos,
ordena las prioridades de los mártires
en las calles anchas
según los nombres de los árboles,
y busca refugio en Dios
del poema que profana la idea.


“Y Zacarías, cuando llamó a su Señor:
Señor mío, no me dejes solo,
Tú eres el mejor de los herederos”.


Khaled Muhammad Shaheen (Palestina).

Poeta y escritor. Reside en la Franja de Gaza – campamento de Al-Maghazi. Miembro de la Unión de Escritores y Literatos Palestinos. No soy Khaled, Eco del látigo, Orquesta de los deseos, Cartas a Zakaria Muhammad, Escritura detrás de las líneas (en colaboración con un grupo de escritores y autoras/es, sobre los diarios de la guerra en la Franja de Gaza), publicación del Ministerio de Cultura Palestino.


Fotografía: Cortesía del autor.

Más popular

Dejar un comentario