De Maritza Rangel
EN LA PARED
en cada grieta
busco tus brazos
y me resguardo
ahora son así
inertes y fríos
ahí dejé un suspiro
el último que tenía
y volví a la vida
como quien después
de lavar la ropa
entra a la cocina
HAY UN LENGUAJE OCULTO
que no se dicen los amantes
para no herirse para no entregarse
Hay un lenguaje dormido
en la delgada línea de resucitar o crucificarse
Hay un lenguaje dormido
Un te amo atorado en la garganta
Un maldito seas que se disuelve en el estomago
es mejor no decir nada
Hay un lenguaje que no se dicen los amantes
que se late
y se va sobreviviendo
lenguaje convertido en fino manto
Hay un lenguaje que no se dicen los amantes
no saben decirlo
porque amarse cuando no queda más
es no querer lastimarse.
DICE QUE LLEGUÉ TARDE
a la palabra escrita
pero fueron las palabras
las que me tomaron
las que me salvaron
de la prisa
a todas partes
las que me olvidaron
como la única letra
en el tendedero
Dicen que llegué
tarde a la palabra escrita
¡¿bajo qué preceptos
la muestro?!
Más son ellas
las palabras
las que desnudan
mis quehaceres matinales
y me descubro
con pluma en mano
y las palabras con plumas
me despiertan volando
¿A QUÉ TE SUPO MI QUERER?, LE DIJE,
confiesa.
El silencio jamás había dicho tanto.
JACARANDA
Mas allá del horizonte
mi piel sucumbe a la noche.
Un temblor se sonroja donde termina mi espalda
Morena
morena
tuya
Sereno y tibio tacto.
La jacaranda amanece
con sus derramadas flores
en la tierra húmeda.
El sol despierta con ella
y se nubla.
Somos hombres
¿Qué somos?
Nosotros
los invisibles
cuya única voz se une
en lo alto de la montaña
para que la otredad la escuche
Somos
sobre la espalda de los ecos
la tribu del sol
que bajo la sed sonríe
Somos
bajo el ala de las aves
el vuelo
sobre el aliento de las nubes
y entre sus venas
un cosquilleo
¿Qué somos sin la fe?
Sólo polen que cae
en el vacío de la azul esfera
y sus misterios
lo inasible
lo constante en la sombra
no silente
el ocaso que arde y flota
en lo eterno
¿Qué hombres somos sin la fe?
Somos viento
solar sobre el océano
el brillo de las olas cada mañana
que provoca saltar a los delfines
Según la vida
somos terrones del campo
caricia primitiva
como palabra sembrada en la estéril
flora
sabiendo que es magia y será
fértil
¿Qué hombres somos sin la fe de los dioses?
Dice el sol que
somos danza
y amanece
El tiempo
Montado en el ave azul
viene por mí
Es la adicción a la mente
y esas memorias
Entre fantasías egóticas
un viento sereno
se menea en mis nubes moribundas
El tiempo se abre
y deshora mis pies
sé que me lleva
y yo quiero entrar en él
Maritza Rangel (México).
Dramaturga, desde muy joven se ponen en escena: “El Jacinto en su Jardín” dirigida por la Mtra. Irma Alvarado, y “La fórmula de la Vida” ésta última con el taller de Teatro GRIMM, dirigida por la Mtra. Ana Neumann. Dando muestra de su versatilidad, se introduce en la poesía con su 1er Poemario: Luz Palabra y un Mensaje, publicado en 2021 con la editorial Uno4cinco, y en 2024: De Gozo y Quebranto, en editorial Lapicero Rojo, revisado bajo la supervisión del taller literario de la Mtra. Carmen Nozal. En el año 2024, participa en la antología de escritoras potosinas: 28 voces en el desierto Vol. II. Fue nombrada por la Asociación Civil de Casas del Poeta en México, su presidente: Prof. Francisco Javier Estrada Arriaga, como directora de la Casa de la Poeta Juana Meléndez.
Fotografía: Cortesía del autor.







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