De Santos Velázquez
SIEMPRE DE VIAJE
Me gusta el mundo, sin fronteras,
respirar el aire con olor a pan,
a comida recién hecha,
las sonrisas que no entienden de idiomas.
Soy antiguo y moderno como el agua que pasa
por donde todos la ven.
No guardo secretos que oscurezcan mi razón,
ni me siento extraño en ningún sitio.
Conozco las señales que me envían las personas
en la voz de su mirada.
Sé de sus afirmaciones y evasivas en silencio
tan sólo con observar su rostro.
Así percibo el estado de ánimo de cada país,
sus costumbres
que encuentran mis palabras.
Como si nacieran de mí
vivo los logros de los otros, sus naufragios…
Soy moreno de piel
y también puedo sentirme blanco
(¿a quién le importa eso?).
Así me pensaré vivo hasta el final,
cuando la vida no sea más que un recuerdo
en el sueño de Dios…
Amo el flujo de mi sangre, mi manera de sentir
que me lleva hasta la última pulsación del universo.
Transcurro en un tiempo que no pasa
ni se queda
en esta búsqueda sin fin.
EL HOMBRE QUE MIRA AL HORIZONTE
Está vestido con la bondad del desamparo.
Mira hacia el horizonte
a pesar de la niebla que cubre sus ojos.
su estrella aún no aparece,
no se ha definido en el cielo
de la soledad que lo habita.
Cautivo en sus emociones
siente el rigor del invierno
que invade su desnudez.
Aguarda con la tranquilidad del musgo
a que aparezcan las percepciones
de su hora oportuna.
Situado en el umbral
no da el paso
que pudiera perderlo.
En la inercia justifica el brillo de sus ojos,
la pureza del sueño
que lo mantiene vivo.
MIRADAS AL ESPEJO
1.
Aquí estoy
sensiblemente inútil
sentado en el buró.
Hoy no deseo llegar a ningún lado,
no está listo el espíritu
para grandes empresas.
Esta vez me basta sentir,
aparecer con el alma tranquila
sin la oscuridad de los mitos.
Acepto la luz de esta tarde,
la verdad que se manifiesta
sobre las frondas de los árboles.
No tengo más futuro que el instante
que capta la mirada.
Sólo quiero describir esto que miro:
reconozco estar hecho de sentidos
antes que de palabras.
2.
De ser posible no guardes prevención en el camino.
Mantente alejado
de la flor ordinaria de la vida.
Desvanece el frío de los atardeceres
en el agua de la edad.
De ser posible… haz de tu locura un estandarte
que te libere de sentirte solo en la horas de infortunio.
Exhibe el color de su brillo
ante la amenaza que te busca.
Si logras salir vivo…
Ya habrá ocasión
para mostrarte tal y como eres.
IMAGEN CIRCULAR
Algo aquí ha de permanecer cuando todo acabe,
del cuerpo aún quedará la sombra.
Puede que se olviden las palabras,
se esfumen como niebla los recuerdos
bajo la luz de otro horizonte.
Puede que en ese otoño personal
ya no se aprecie que están cayendo hojas
sobre la paz del lago.
_Puede que así ocurra_.
El río refrenará sus aguas
hasta extinguir su viaje.
La aridez ha de llegar
para entender la ausencia.
Aún así algo ha de surgir
en el color de la arcilla roja,
en la voz de los amaneceres…
El amor permanecerá
en las tardes de lluvia,
cuando todo
se convierta en mirada.
AVE FÉNIX
(ANTES DE LA PANDEMÍA)
Alguna vez fuimos libres ante la luz del día.
Emprendimos viajes,
conocimos personas que nos robaron la mirada.
El encierro
era una palabra poco conocida,
la usaban los ermitaños
y aquellos que no saben del mar.
Ahora el miedo nos muerde
como animal que vive en nuestro cuerpo.
Limita la inquietud de los pasos,
nos cierra la puerta.
Una nueva manera de ser
quiere adueñarse de nosotros;
oscurece el deseo con su nube,
nos apaga el fuego de la euforia,
pretende heredarnos la tristeza.
¡Digamos que no!…
De hermano a hermano
hay que volver a emprender el vuelo en la mirada,
en esa otra forma de mantener los sueños
y hacer de cuenta
que acaba de empezar la vida.
LA MUJER DEL CUADRO
A mi madre
A Elena
La anciana del cuadro mira
hacia dentro de ella misma.
Ve pasar la antorcha del recuerdo:
en su pensamiento está una máquina vieja,
costuras que aún trabaja en serie
ante el fastidio de aquellos días.
Vuelven los pasos que no se atrevía a dar
para abandonar el pueblo:
dudas que el tiempo dejó atrás
como se deja la tristeza
que no se ha conocido del todo.
Hoy que tiembla la luz de su edad
mira
lo que no amenaza la sombra.
Cierra los ojos,
apoya el alma en sus manos.
Sabe que el adiós la espera
en cuanto acabe la voz
que ahora la nombra.
ELEGÍA POR MIS AMIGOS
Llueve sobre esta sensación de tristeza,
sobre los recuerdos olvidados de la infancia.
Se oye el rumor del agua
como si bajara por una pendiente
que se acerca al mar.
Un reloj descompuesto
colocado en la pared,
detiene la mirada
que no sabe a dónde ir.
Debe existir una señal ardiente
que no haya borrado el óxido del tiempo,
alguna extraña luz
que le devuelva al silencio la voz.
Se humedecen los días de la memoria;
surge el rayo:
un temblor de emociones innombrables
se desborda en los sentidos.
Sólo falta salir a la tormenta, enfrentarla:
desafiar el frío
la danza de relámpagos.
Santos Velázquez (Sierra de Chincua, Michoacán, México, 1959).
Ingeniero civil por el Instituto Politécnico Nacional y Maestro en Administración . Ha publicado 9 poemarios y su obra se ha incluído en antologías nacionales y de otros países . Ha sido el coordinador general del Encuentro de Poetas Dolores Castro por 15 años ( ahora de carácter internacional ). Su Poesía ha sido incluida en la Fonoteca de Poesía Mexicana y en la Fonoteca de Poesía Española . Pertenece a 3 Grupos literarios : el de Dolores Castro , el de Ricardo Yáñez y el de los Poetas en Construcción .
Fotografía: Cortesía del autor.






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