De Christian
Entrevistador: Grissel, tu obra abarca múltiples facetas de la poesía. ¿Qué fue lo que te llevó a elegir la poesía como medio de expresión principal?
Grissel: Yo diría que la poesía fue quien me eligió a mí. Cuando era muy pequeña, prefería otras maneras de expresión, como el cuento, pero de pronto fue un reto hacer un buen poema. La poesía tiene otro lenguaje, y entonces da la posibilidad de que explores ese otro lenguaje para buscar las esencias de las cosas, incluida la propia. Esa libertad de decir las cosas sin las restricciones del lenguaje común, de la prosa común, yo creo que es lo que me llevó a escribir sobre todo por medio de la poesía.
Entrevistador: Tu trayectoria ha sido reconocida con varios premios. ¿Qué significado tienen para ti esos reconocimientos y cómo influyen en tu motivación para seguir escribiendo?
Grissel: Esos premios los tuve muy joven, y aunque no fueron tantos, por supuesto implicaron una gran motivación, algo que te impulsa, que te hace creer en ti. Yo, de hecho, cuando los gané, ni siquiera lo creía. Sin embargo, creo que, a veces, recibir un premio puede ser algo más o menos engañoso, pues estamos en un momento en la poesía donde cualquier persona puede recibir un premio, no el mejor autor. Eso es curioso. Entonces, no hay que fiarse tanto de los premios, sobre todo de una manera personal. Siempre, recibas premio o no, debes intentar seguir escribiendo lo mejor, seguir tratando no quedarte en una zona de confort y darle al lector lo mejor. No quedarte en cierto nivel porque ya ganaste premios, no, no. Es realmente una cuestión a veces azarosa el ganar un premio o no. Yo no creo mucho en ellos, menos en México, y por lo tanto estoy siempre retándome a mí misma, intentando superarme, ser autocrítica, hacer caso a las críticas que me hacen otras personas para mejorar mi estilo. Eso es lo que más me ha ayudado: las críticas.
Entrevistador: ¿Podrías compartir con nosotros un momento clave en el que sentiste que la poesía transformó tu vida o tu manera de ver el mundo?
Grissel: En primer lugar, todo empezó como lectora, como lectora de poesía. Como dije anteriormente, la poesía posee un lenguaje, un lenguaje metafórico que nos hace conocer el mundo a través de ese lenguaje, a través de la metáfora. De hecho, ya hay estudios sobre la metáfora como medio para conocer, para interpretar la realidad. Eso es muy interesante. Cuando empecé a escribir poesía era muy joven, iba en el CCH. Descubrirla fue casi intuitivo: leer a otras poetas, a otros poetas que justamente daban una interpretación interesante del mundo a través de la metáfora, ese llegar a las esencias desautomatizando el lenguaje me pareció genial, fue un descubrimiento que me inspiró.
Por otra parte, ya madura, con el movimiento del Me Too y la escritura feminista que de ello resultó, mujeres que empezaron a escribir desde una perspectiva de género, fue para mí otro descubrimiento. Siempre he tenido mucho cuidado con la poesía social: es muy difícil escribir de cosas sociales sin caer en panfletos. Pero por las condiciones que están ocurriendo de manera mundial con esta nueva ola del feminismo, y cómo se utilizaba el lenguaje poético para justamente llegar a esta nueva visión, a esta nueva perspectiva de género, a mí me abrió otras posibilidades, otras temáticas y objetivos para mi propia escritura poética.
Entrevistador: Como autora de Los clavos de fuego de la noche y Poemas de neurosis y antineurosis, ¿de qué manera la poesía ha sido una herramienta para explorar tus propias emociones y experiencias?
Grissel: Esos dos poemarios son mis primeros libros publicado, que escribí cuando estaba más joven y, si al principio la poesía me servía como catarsis, después hubo un proceso de edición donde el poeta se aleja un poco de su emoción y se concentra en la calidad del poema. Pero de entrada, sí, la poesía es un medio para hablar de un montón de cosas que te suceden en el interior. No es que deje de suceder eso, creo que cualquier poesía, incluso la que no es intimista, la que no habla específicamente del interior del poeta, sirve para hablar de cosas que te interesan y que te gustan, y te permiten conocerte mejor. Pero en efecto, en mi caso, que soy poeta intimista, se parte de eso, de un hecho, o como dices, una emoción. Como, por ejemplo, lo que ocurre en el país, como lo de los 43, que a tantos poetas cimbró, o ahorita lo que está ocurriendo en Palestina. Hay hechos, hay cosas que te cimbran, que te cambian la vida, y entonces una manera de sacar todo eso —que puede ser amor, rabia, tristeza, indignación— es el poema y su lenguaje, que sirven para hablar de ello, para compartirlo, para comunicarte.
Entrevistador: Además de tu carrera como poeta, eres profesora e investigadora en la UACM. ¿Cómo logras combinar la enseñanza con tu proceso creativo?
Grissel: Tengo la fortuna de dar clases en una carrera que se llama Creación Literaria, la cual, debo decirlo, fue la primera licenciatura en creación literaria en México y creo que en Latinoamérica. Curiosamente, hay carreras de pintura, de danza, de música, pero no había de creación literaria, que es diferente a las de Letras, pues son de investigación. Entonces, tengo esa fortuna: formar a personas que van a ser escritores. En ese sentido, tiene mucho que ver. Ahora bien, un profesor-investigador, como yo en la licenciatura, es necesario, es imprescindible, porque así le transmitimos a los estudiantes los nuevos conocimientos que generamos durante la investigación. Y eso es lo que necesitan los nuevos escritores: conocimientos de primera mano, calientitos, recién salidos del horno. Así, doy materias que tienen que ver con la investigación, pero también doy talleres de poesía en la misma licenciatura. Entonces, mis cursos se retroalimentan mutuamente muchísimo. En los talleres, uno aprende más que lo que aprenden los estudiantes.
Entrevistador: Como miembro del Sistema Nacional de Investigadores, ¿cómo ves la evolución de la poesía mexicana contemporánea y el lugar que ocupa en la cultura actual?
Grissel: Empiezo por lo segundo: en la cultura actual, la poesía está relegada, marginada. Muy poca gente lee poesía. Generalmente, se dice que los poetas sólo nos leemos unos a otros, que estamos un poco desvinculada de los lectores, quienes a fin de cuentas prefieren leer novelas, esos bloques enormes de historias que están de moda ahorita. Eso muestra cierta crisis de la poesía.
Ahora, respecto a la evolución de ésta, hay propuestas muy interesantes que están formando una nueva corriente literaria, por lo menos en México: el conceptualismo. De Cristina Rivera Garza a Elisa Díaz Castelo, vemos esa evolución, ese nuevo planteamiento.
Pero, por otro lado, otra de las cosas que tienen que ver con la crisis es el abuso de una corriente literaria que ya va de salida: el conversacionalismo. Ese conversacionalismo se ha malentendido, porque en realidad es otra cosa. Vemos a grandes poetas conversacionales como Rosario Castellanos, Eduardo Casar o Jaime Sabines, que es el más famoso, pero se ha malinterpretado y se cree que ser un autor conversacional o coloquial es simplemente convertir un discurso en prosa en versos, y se olvidan del lenguaje poético. Eso ha implicado que la calidad de la poesía en México disminuya. Como investigadora, ese es el panorama que veo, que no es tan bueno. Espero que haciendo crítica —porque muchos poetas se ofenden cuando se les critica— podríamos tener mayor calidad y que la poesía en México tome otro rumbo.
Entrevistador: Para aquellos que están descubriendo la poesía por primera vez, ¿qué les dirías sobre el poder de la poesía para cambiar vidas y tocar el alma?
Grissel: Quien se acerca a la poesía por primera vez ya tiene una sensibilidad distinta, porque en efecto, a veces es difícil leer poesía. Creo que las personas prefieren la narrativa porque son historias, y las historias son entendidas por todos. En cambio, la poesía requiere cierta sensibilidad, cierta intuición para comprender la metáfora o, por lo menos, sentirla. En la poesía no se trata de descifrar o traducir un poema al lenguaje normal, sino de sentirlo, de ponerse en sintonía con la voz lírica. La poesía, la metáfora, el lenguaje figurado, buscan tocar esencias. No es lo mismo decir “el amor es a veces violento y terrible” que decir “el amor es un perro infernal”. Esa frase nos despierta, nos toca el alma. En ese sentido, la metáfora puede llegar más fácilmente a esas esencias que tocan el alma. La persona que lee poesía —condición para luego escribirla— va a involucrar su propia manera de sentir y de ver las cosas, de ver el mundo.
No es lo mismo explicar la realidad a través de conceptos científicos que hacerlo a través del lenguaje poético. Es absolutamente distinto.
Entrevistador: Finalmente, ¿qué te gustaría que los lectores sientan o reflexionen al leer tus obras?
Grissel: Mi obra no es precisamente melosa, como se podría creer que es la poesía. Mis poemas, si yo pudiera definirlos, son en su mayoría eróticos y personales, donde se busca el ser, el ser de las mujeres, pero en específico el mío, y de ahí generalizar hacia otras mujeres. No es que yo quisiera que el lector me leyera de cierta manera, pero creo que es una poesía violenta, oscura, y está bien que sea así. Creo que es original porque justamente los lectores pueden sentirse identificados con ese lado oscuro que tenemos todos, un lado oscuro que puede canalizarse a través de la poesía y la literatura en general. Eso van a encontrar en mi poesía: una poesía erótica, intimista, que busca el ser, con tonos oscuros y violentos.
Entrevistador: Gracias por tu participación en Académica. No sé si nos gustas compartir tus redes sociales y un poco de tu obra.
Grissel: Muchas gracias a ustedes por invitarme. Estoy en Instagram como Grisel_149 y en Facebook como Grisel Gómez Estrada, escritora. Pueden mandarme mensajes por Messenger y los contesto todos.
De este libro Fragmentos de una noche les voy a leer el poema que se llama Tu nagual está muerto en la plaza, dedicado a Betty Cariño:
No salgas, niña, a la calle:
sirocos violentos te arrancarán de tu tierra.
No te alejes:
los cerros te cortarán las alas,
saldrás de sus campos enredada en el rebozo,
con los pies desnudos, por delante.
¿Cómo te detengo,
si tú misma has oído el canto del tecolote?
Afuera bailan su danza los buitres,
y tú avanzas hacia ellos
agitando banderas blancas,
lienzos que se volverán grana y lodo.
Veo a Dios durmiendo la siesta del olvido
y a chacales armados
rodeando caravanas.
No salgas, niña, a la calle:
tu nahual está muerto en la plaza.
Grissel Gómez Estrada (Ciudad de México, 1970).
Poeta y académica. Ha publicado los poemarios: Los clavos de fuego de la noche (Premio de Poesía UAM 96), Poemas de neurosis y antineurosis (mención honorífica como segundo lugar en el Premio Nacional de Poesía Efraín Huerta, 1997), Otra vida, La vampira despliega sus alas y Fragmentos de una noche. Publicó su primera novela, Contigo me voy, mi santa, en 2023. Desde 2012, es miembro del Sistema Nacional de Investigadores.
Fotografía: Cortesía de la autora.






Dejar un comentario