De Adriana Tafoya
Actualmente con esta antología, se celebra la vida y obra de un importante poeta de las letras mexicanas, como lo fue el maestro Max Rojas (1940-2015), que en su momento figuró con otros notables poetas de la época, como lo fueron, Enrique González Rojo Arthur, Norma Bazúa Fitch, Raúl Renán, Dolores Castro, Saúl Ibargoyen y actualmente, aún robusteciendo las letras mexicanas; Roberto López Moreno, sin dejar de lado, la mención aparte a Becky Rubinstein (que si bien aparece en la antología, debería aparecer en este listado) ya que en esta compilación, a su vez, se les rinde un simbólico homenaje al aparecer como pilares de la misma a algunos, en los cinco apartados que la envisten.
Si bien, reseñistas anteriores, han hecho hincapié, en ciertos puntos, como aclarar que “Por su propia naturaleza, las antologías son excluyentes, y por ello polémicas” dicho por el editor Ricardo Venegas, porque, ”en su haber son considerados sólo los autores que el antólogo considera, acordes con su visión, para instaurar un libro”. Y comenta que “Según Susana González, inevitablemente, “el antologador es una rara mezcla de crítico, historiador, seleccionador y decantador”, hace preguntarnos ¿Quién no recuerda la Antología de la poesía moderna (1928) de Jorge Cuesta, Laurel (1986) de Octavio Paz, la Antología de la poesía mexicana moderna (1940) de Manuel Maples Arce, La poesía mexicana moderna (1953) de Antonio Castro Leal; las realizadas por Carlos Monsiváis (La poesía mexicana del siglo XX, 1966) o la de José Emilio Pacheco realizada para la editorial Promexa, sobre el Modernismo en México. ¿Quién no leyó Poesía en movimiento (1966), de Paz, Aridjis, Chumacero y Pacheco (1966), el Ómnibus de poesía (1971, el que lleva carruajes de todas clases y para en todas las estaciones) o la Asamblea de poetas jóvenes de México (1980), de Gabriel Zaid? Y más recientemente la Antología General de la Poesía Mexicana (2014) del poeta y crítico Juan Domingo Argüelles? Para continuar argumentando: “Contra lo que pueda decirse (los poemas sostienen o no un libro), las selecciones de poesía siempre son un punto de vista de quien las realiza, algunas más acertadas que otras”, y es así, aunque esta selección se haya llevado a cabo con otro criterio; pues, es producto de una convocatoria donde el requisito era haber participado en el Encuentro Nacional de Poesía Max Rojas, curaduría que en su momento fue realizada por el organizador del Encuentro de poesía, para la formal invitación, y varias veces también se realizó con ayuda de otros gestores y gestoras culturales como un gesto de apoyo, solidaridad o celebración al maestro poeta aquí mencionado. Así se mantuvo un primer filtro, pero también otro; en la selección del material poético a publicarse, pues no todo lo que propusieron los poetas fue aceptado, antecediendo otro filtro más; el de la voz de los poetas que dijeron querer participar en este compendio, pues esto nos habla de los autores y autoras que han estado más activos y activas en la cartelera literaria. Finalmente entra también el criterio o filtro del poeta encomendado como autoridad para comentar el libro. En este caso, ahora fue mi turno en mi calidad de lectora. Para el caso, padezco de un criterio deformado por los años, que puede prejuiciar mi filtro, tal vez un poco viciado por las afinidades ideológicas o canónicas, pues en particular, ciertas plumas como de la poeta Alejandra Estrada, el bardo Armando M. Morales y el bate Gustavo Alatorre, me atraen; por su fuerza, equilibrio y oscuridad. Sin embargo, no puedo dejar de lado, otras que me parecen interesantes y al igual oscuras, como las de Éricka Zapata, Salvador Mendiola, Inés Parra, Ruth García, Daniela Dávila y Alus J. Y Si bien, a decir del mismo Venéreas: En las páginas de Lo furioso, lo verdaderamente animal que me sostiene, los 26 poetas incluidos dan cuenta del contexto de la producción poética de un momento clave en la literatura mexicana. Frente a los acontecimientos, los cambios políticos y el auge de la cultura ( …) la poesía no es indiferente. Al contrario, pasa revista en cada uno de los escenarios en los que ha sido evocada”. Lo expuesto por el mencionado, se manifiesta en los temas que fueron desarrollados en los poemas, dando al lector una idea de las inquietudes de los y las autoras. Ejemplo emblemático de lo expresado, lo podemos encontrar en las voces de Anidro Azabache Laru, Marco Tulio Lailson, Hugo Garduño, Jorge Eslinar, Arturo Álvar y Athena Fénix.
En otro tenor, un tema que ha salido a relucir, y acaso sea inevitable, lo refiere el maestro Daniel Téllez, prologuista del volumen, al cuestionar si ”¿Existe en Lo furioso, lo verdaderamente animal que me sostiene la conciencia de construir un poema largo, abrazador y abrasador de la lírica maxrojiana, corpórea, extraña y desoladora? Y responde: “Hay, sí, palabras-cuerpos que envuelven el cuerpo de la poesía -y ese del ritmo hipnótico y del abismo sin principio ni fin del poeta- y lo acompañan en su extrañeza y desolación. Máscaras, fantasmas, ruecas, sombras, plegarias, rituales, batallas, migraciones, conjunciones, adivinaciones, vuelos, fractales, laberintos y genealogías, son esas pequeñas iluminaciones -que los veintiséis poetas movilizan- para que el no-yo aparezca. Para que la trascendencia del poema sea, no la de los poetas”. Y con esto dicho nos abre un umbral crítico sobre cuándo el poema es poema, o el concebido poema solo es el “yo” del autor o autora. Esto posiblemente se deba a que el concepto de su “yo” no lo tengan consciente, y en otros u otras, porque el concepto de su “yo” para sí mismos y mismas es inaceptable, y esto inconscientemente (tal vez), en su escritura haya un reflejo. Si bien, Nayeli Reyes, anterior curadora de la selección, pone en tela de juicio lo dicho por Téllez, al afirmar en su reseña de presentación: “El cuerpo es un espacio a través del cual la vida se revela en sí misma. El cuerpo permite al individuo entrar en contacto con el mundo, conectarse con él mismo e incluso a realizarse en la sociedad. La escritura es un fenómeno del cuerpo”. Con estas sentencias, la poeta Reyes, nos insta a reflexionar sobre la importancia del cuerpo como el albergue del “Yo”, que si bien, el animus poético es incorpóreo, ha nacido de un cuerpo, y sin este, la conciencia del yo-animus y la separación de ese “Yo”, la extensión de ese “yo-poético”, no se manifiesta, no podría manifestarse. Lo anterior nos podría hacer pensar en necesidad de un “yo-poética”, hasta cierto grado desvinculado de la necesidad-necedad imperante del que escribe, en manifestarse en cada verso de su discurso señalado en el poema. La trascendencia de esta obra, posiblemente radica, en contar con un termómetro de la poesía actual, lejos de pretensiones y falsos galardones otorgados por el mundo institucional.
En la actualidad son varios los poetas, ensayistas y gestores culturales que se están uniendo a la difusión, al análisis, al rescate de la obra del maestro Max o al menos al entusiasmo de tomar una pizca de su gran aura. Entre ellos; Iván Cruz Osorio, Daniel Telléz, con un reciente Homenaje en El Café Fiel a la Tierra, Gustavo Alatorre, ya mencionado anteriormente como el fundador del Encuentro Max Rojas y Abel Rubén Romero, que en tiempo reciente dio una ponencia sobre el turno del aullante, intentando dar perspectivas sobre un gran poeta, que no sin conciliar forzadamente, logró brillar un poco más, los últimos años de su vida. Esto demuestra que el maestro Rojas es, y seguirá siendo, referente para las letras.
Como conclusión me atrevo a aseverar que un verdadero poeta, al igual que el maestro Max Rojas, sobrevivirá, solo gracias a su obra poética, a la selección de la selección de la selección de antologías, premios, becas, mafias… sobrevivirá inclusive, al plagio intelectual de otros u otras, que terminan imitando para decirse “maestros poetas”.

*Lo furioso, lo verdaderamente animal que me sostiene, Versodestierro, primera edición, 2025.
Adriana Tafoya (Ciudad de México, 1974).
Tiene 15 libros de poesía publicados, el más reciente, Li (Morgana Editores, 2024). Aparece en más de 60 antologías de poesía. En 2024, recibió un homenaje a obra y trayectoria por el Festival Multidisciplinario Ecos Sororos. Actualmente es editora de Verso Destierro & Campo Literario.
Fotografía: Cortesía del autor.






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