La casa de la poesía: tres poemas de Nuno Júdice

Versiones de Blanca Luz Pulido


Estos poemas pertenecen a uno de los últimos libros de poemas que Nuno Júdice escribió, Regreso a un escenario campestre (editorial Dom Quixote, 2020), que aparecerá en México en 2026, publicado por la Universidad Veracruzana, en edición bilingüe, con el apoyo del Instituto Camões.

A casa da poesia

A casa da poesia

Na casa da poesia há cantos obscuros
em que nos podemos esconder como se não precisássemos
de luz. Empurrei a porta dessa casa à procura
desses cantos; mas também encontrei o sol que entrava
pelas janelas e desenhava, na parede mais branca,
o contorno do teu rosto. Na realidade, quando
se entra na casa da poesia, tudo tem um desenho
tão preciso como o significado de cada palavra. Só,
nos cantos obscuros, as sombras dão outro sentido
ao que vemos; e por muito que se abram
as janelas e se queira que o sol chegue a esses cantos,
há sempre figuras que não saem da sombra,
como se fossem os fantasmas da infância, e o que dizem
vem de muito longe, segundo uns, ou de demasiado
perto, segundo outros. Então, o que faço eu nessa casa
de onde o sol não consegue tirar as sombras? Porque
insisto em olhar para os cantos mais obscuros, fugindo
à luz? A resposta está na imagem que o sol projectou
na parede: a imagem que tem o teu rosto e me pede
que saia desses cantos obscuros para ouvir a tua voz
no dia em que te encontrei na casa da poesia.

La casa de la poesía

En la casa de la poesía hay rincones oscuros
donde nos podemos esconder como si no necesitáramos
luz. Empujé la puerta de esa casa en busca
de esos rincones; pero también descubrí el sol que entraba
por las ventanas y dibujaba, en la pared más blanca,
el contorno de tu rostro. En realidad, cuando
se entra en la casa de la poesía, todo tiene un dibujo
tan preciso como el significado de cada palabra. Solamente,
en los rincones oscuros, las sombras dan otro sentido
a lo que vemos; y por más que se abran
las ventanas para que el sol llegue a esos rincones,
hay siempre figuras que no salen de la sombra,
como si fuesen los fantasmas de la infancia, y lo que dicen
viene de muy lejos, según algunos, o de demasiado
cerca, según otros. Entonces, ¿qué hago yo en esa casa
de la que el sol no logra borrar las sombras? ¿Por qué
insisto en mirar hacia los rincones más oscuros, huyendo
de la luz? La respuesta está en la imagen que el sol proyectó
en la pared: la imagen que tiene tu rostro y me pide
que salga de esos rincones oscuros para oír tu voz
el día en que te encontré en la casa de la poesía.



Instruções para sobreviver a uma quarentena

Põe à tua frente um rosto pousado numa almofada,
como se dormisse, mas com os olhos abertos e um brinco
que sobressai sobre os cabelos.

Pensa nas palavras que lhe poderias dizer, ao ouvido,
com cuidado para não perder nenhuma sílaba entre o brinco
e o puro desenho do seu perfil.

Não as digas todas de uma vez, e guarda uma parte para
os dias que ainda faltam, como se tivesses de multiplicar
por catorze dias cada um dos versos do soneto.

Sente aqueles lábios como se tivessem o sabor de uma romã,
e não saboreies tudo porque, tal como os bagos da romã, também
a boca tem de ser provada passo a passo, com todo o seu sumo.

Lembra-te da voz que entrou nos teus ouvidos e ainda
hoje, quando a angústia de um silêncio te percorre, volta
a soar com a doce lentidão da sua música.

Não precisas de pensar em urgências, em inúteis ansiedades,
no tempo que parece não chegar ao fim, e segura nas tuas mãos a forma
das mãos que por elas passaram, como se o tempo não passasse.

Poupa o que tens de dizer, agora, e espera que as suas palavras
te ensinem a conhecer a expectativa de um encontro para que, então,
gastes todas as palavras que poupaste.

E não te esqueças de passar os dedos da memória por dentro
daqueles cabelos, e respirar, de novo, o perfume da vida
que brilha no leve desenho de um sorriso.

Instrucciones para sobrevivir a una cuarentena

Coloca frente a ti un rostro apoyado en una almohada,
como si durmiera, pero con los ojos abiertos y un arete
que se asoma entre el cabello.

Piensa en las palabras que le podrías decir, al oído,
con cuidado para no perder ninguna sílaba entre el arete
y el puro dibujo de su perfil.

No las digas todas de una vez, y guarda una parte para
los días que faltan todavía, como si tuvieras que multiplicar
por catorce días cada uno de los versos del soneto.

Siente esos labios como si tuvieran el sabor de una granada,
y no pruebes todo porque, igual que las semillas de la granada, también
la boca tiene que degustarse paso a paso, con todo su jugo.

Recuerda la voz que entró en tus oídos y aún
hoy, cuando la angustia de un silencio te recorre, vuelve
a sonar con la dulce lentitud de su música.

No necesitas pensar en lo urgente, en inútiles ansiedades,
en el tiempo que parece no tener final, y sujeta en tus manos la forma
de las manos que pasaron por ellas, como si el tiempo no pasara.

Ahorra lo que tienes que decir, y espera que sus palabras
te enseñen a conocer la expectativa de un encuentro para que, entonces,
gastes todas las palabras que ahorraste.

Y no te olvides de pasar los dedos de la memoria dentro
de aquel cabello, y respirar otra vez el perfume de la vida
que brilla en el leve dibujo de una sonrisa.


Conversa com a noite

Assim, esta noite começa como se nunca
tivesse acabado. É uma noite que anda com a suave
lentidão da manhã, e os seus dedos de treva estendem-se
pelos corredores e pelos pátios, apoderam-se dos jardins
onde as flores secaram há muito, corroem o gesso
das estátuas caídas dos seus pedestais. Convido a noite
a sentar-se comigo à mesa da eternidade, e
falamos dos nossos temas habituais: ela
não acredita em deuses, e oferece-me um isqueiro
para que eu acenda a minha crença no efémero; e
dou-lhe o reflexo de um rosto amado no espelho
da memória, como se ela o pudesse olhar.
 “Atravessei o campo com a ajuda das minhas
mãos”, disse-me. “Tropecei nos troncos das árvores,
nos muros de pedra, e por fim no corpo da velha
camponesa, pendurada de um ramo.” E respondo-lhe,
com a voz branca da insónia: “É uma certeza:
o inverno é a altura melhor para os enforcados
repousarem debaixo das ramagens despidas
de folhas. E quando o vento chega, eles dançam
como se pudessem sentir a alegria que lhes faltou.” Porém,
a noite já não me ouve. Por dentro dela nasce uma luz
branda, a branca luz da madrugada que irá despontar
dos seus braços, o brilho lento de um horizonte
vestido de névoa. Estendo-lhe um último cálice
de sombra, como se ela o pudesse beber. E
toco os seus lábios, como se os visse, antes de abrir
a porta e partir, sem dizer adeus, apenas
deixando, nas suas mãos, a esmola de um sentimento,
a parca moeda a que os solitários dão o nome de amor.

Conversación con la noche

Así, esta noche comienza como si nunca
se hubiera acabado. Es una noche que anda con la suave
lentitud de la mañana, y sus dedos de tinieblas se extienden
por los corredores y por los patios, se apoderan de los jardines
donde las flores se secaron hace mucho, corroen el yeso
de las estatuas caídas de sus pedestales. Invito a la noche
a sentarse conmigo a la mesa de la eternidad, y
hablamos de nuestros temas habituales: ella
no cree en dioses, y me ofrece un encendedor
para que yo encienda mi creencia en lo efímero; y
le doy el reflejo de un rostro amado en el espejo
de la memoria, como si ella lo pudiera mirar.
 “Atravesé el campo con ayuda de mis
manos”, me dijo. “Tropecé con los troncos de los árboles,
con los muros de piedra, y al final, con el cuerpo de la vieja
campesina, colgada de un árbol.” Y le respondo,
con la voz blanca por el insomnio: “Es cierto:
el invierno es el mejor momento para que los ahorcados
descansen bajo las ramas desnudas
de hojas. Y cuando el viento llega, ellos bailan
como si pudieran sentir la alegría que les faltó”. Sin embargo,
la noche ya no me oye. Dentro de ella nace una luz
suave, la blanca luz de la madrugada que surgirá
de sus brazos, el brillo lento de un horizonte
vestido de niebla. Le ofrezco el último cáliz
de sombra, como si ella lo pudiera beber. Y
toco sus labios, como si los viera, antes de abrir
la puerta y partir, sin decir adiós, sólo
dejando en sus manos la limosna de un sentimiento,
la parca moneda a la que los solitarios dan el nombre de amor.


Nuno Júdice (Meixolheira Grande, Portugal,1949/ Lisboa, 2024).

Fue el poeta contemporáneo más señalado de su país, y la calidad, agudeza y profundidad de su obra se han reconocido ampliamente en todo el planeta: lo prueban los 27 países, de Albania a Vietnam, donde su obra ha sido traducida y publicada. También los numerosos premios y distinciones literarias que recibió a lo largo de su vida, entre los cuales destacan el Premio de Poesía de la Asociación Portuguesa de Escritores (1995); el XXII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2013); el Premio Poetas del Mundo Latino Víctor Sandoval (2014); el Premio Internacional de Poesía Camaiore (2017); el Premio Rosalía de Castro del Pen Club de Galicia (2018), y el Premio Iberoamericano de Poesía Ramón López Velarde. Sólo por citar algunos.

Vale la pena señalar que Nuno Júdice no escribió poesía solamente: fue autor también de 19 libros de ficción, diez de ensayo y crítica literaria, cinco obras de teatro, doce ediciones críticas y antologías, y 22 traducciones, del francés, del inglés y del español.  

En México se han publicado varias traducciones de sus libros, y diversas antologías. Entre ellas: Teoría general del sentimiento (Trilce Ediciones, 2001), Meditación sobre ruinas (Textofilia Ediciones, 2018) y El movimiento del mundo (Textofilia Ediciones, 2023).


Blanca Luz Pulido (Estado de México, 1956).

Poeta, ensayista y traductora. Ha publicado, entre otros, los siguientes títulos de poesía: Raíz de sombras (1988); Reino del sueño (1996); Cambiar de cielo (1997); Pájaros (2005); Al vuelo (2006); La tentación del mar (2012); Cerca, lejos. Antología personal (1986-2013) (2013), Poderes del cuchillo (2015) y Lunática / Moonstruck (2023). En 2019, la Universidad Nacional Autónoma de México publicó una antología de sus poemas en la colección Material de Lectura, Serie Poesía Moderna.


Fotografía: Cortesía de Blanca Luz Pulido.

Más popular

Dejar un comentario