En la Casa Fáustica en San José, Costa Rica, la noche anterior al homenaje a la poeta Julieta Dobles en el marco del Segundo Encuentro de Poetas Iberoamericanos sede México.
Fila inferior de izquierda a derecha: Berman Bans (Nicaragua), Fadir Delgado (Colombia) y Carlos Villalobos (Costa Rica). Segunda fila: Carlos Enrique Rivera Chacón (Costa Rica), Julieta Dobles (Costa Rica), Gela Manzano (México), Lucía Alfaro (Costa Rica), Lex Velasco (Costa Rica), Cristina Álvarez de Cienfuegos (España), Uriel Reyes (México), Isaías Alanís (México), Byron Ramírez (Costa Rica), Ronald Bonilla (Costa Rica), Juan Carlos Olivas (Costa Rica), Marta Rojas (Costa Rica) y Rumi Antuna (México), entre otros.
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De palabras
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La palabra, tu palabra
es un barco certero hacia el deseo.
Lanza tan primitiva,
caricia tan urgente,
lindando casi con el rojo
mordisco de lo obsceno.
Tu palabra me sobresalta,
me desata, me incita.
De repente, plenamente verbal,
me humedezco de esencias germinales,
y se activan mis manos,
mi cuerpo, mi palabra también
para domar el aire con la tuya.
Tu palabra, furtiva entre mi oído,
antiguo moscardón malicioso,
me cosquillea el instinto.
Subleva mis silencios
y, exacerbada de penumbras
nos acerca y nos une
en esa vieja danza
de los cuerpos deseantes y absolutos.
Tu voz y mi voz se están amando
entrecortadas, susurrantes,
plenas de excitaciones, de turgencias,
de alientos agresivos o ternísimos,
entre un silencio despeinado y gozoso.
Palabras que se tocan,
se muerden, se estremecen
en esa enredadera de deseos
que es sólo aire empapado y aromoso.
Hacemos el amor también con la palabra.
Del libro Hojas furtivas
(Editorial Costa Rica, San José, 2007)
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Identidad de agua
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Agua, agua, agua,
total fermento de lo vivo,
identidad terrestre que resbala,
se precipita,
discurre,
nos crea,
nos inunda,
nos alimenta,
nos purifica,
nos resucita,
nos sostiene.
El nombre ancestral y verdadero
de este tercer planeta del milagro
es Agua.
Agua que sostiene,
como si de un estandarte se tratara,
la selva tropical.
Agua en las cumbres nevadas y perfectas,
en el océano despierto y acuciante,
en el hervor de los volcanes,
en el oasis,
verde condecoración de los desiertos,
en los bosques, sábanas flameantes en su verdor,
en las planicies feraces y serenas,
donde la mirada se hace lágrima.
Somos seres de agua.
Nacimos del océano insustituible,
perfecto, inacabable.
Sin el agua,
la Tierra sólo sería otra roca abandonada
vagando en el espacio, sin destino.
Agua, madre de todo,
inabarcable, nuestra.
Donde quiera que llegue su mano húmeda y queda,
brota de ella el prodigio:
la planta interminable en su mágica clorofila viviente,
que no dejará nunca
de crecer una y otra vez, de la semilla.
El animal, minúsculo y osado,
insecto interminable,
o vertebrado tenaz,
pariente asombroso y cercanísimo,
en su parto de agua y de milagro.
Planeta doloroso y malherido:
tu nombre eterno es Agua.
Duraznos de mi infancia
.
Desde atrás, mi recuerdo convoca
a la sonriente abuela Soledad
blandiendo su pértiga
sobre el cargado duraznero
que mi padre sembró desde el inicio
en el sombreado patio de mi infancia.
Ella baja los duraznos maduros
entre el bullicio de las cinco niñas.
Y reparte los más suaves y rosados
para calmar nuestra avidez
con su sonrisa pícara.
Los mordemos, golosas,
hasta encontrar su rojo corazón
y su oculta semilla.
“Corazón colorado” de la canción ranchera
agazapada en la radio,
desde donde saltaba, inesperada,
para nuestro regocijo,
ahora acrecentado en la memoria.
Los que cayeron verdes o sazones,
Soledad los trasmutará en rosada miel
con su magia de ayeres.
Y los devoraremos, rojizos,
dulcísimos, transparentes y puros,
como la infancia misma convertida en sabor.
Y mientras, cae la tarde,
combinando esos mismos esplendores.
Pequeños placeres del pasado,
lagos de paz del hoy que me confortan.
Julieta Dobles (Costa Rica, 1 de marzo de 1943).
Catedrática universitaria jubilada. Con más de 20 poemarios publicados. Ha obtenido diferentes reconocimientos, entre ellos el Primer Accésit del Premio Adonais, en Madrid, en 1980 y el Premio Nacional de Cultura de su país, en 2013. Es miembro de número de la Academia Costarricense de la Lengua desde el 2004. Su poesía ha sido traducida al inglés, francés, italiano, rumano, checo y japonés.
Fotografía: Cortesía de la autora.







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