Idoia Fradejas
Quién va a salvarme ahora
he convertido el techo de esta habitación
en un cielo estrellado al que pido deseos
ha llegado el otoño octubre
el cuerpo destemplado el miedo
dime que no somos viento
sácame de esta decadencia
sufre la noche mi piel
desnuda mi piel opresora
que ya no rodean tus brazos
qué hago conmigo misma
ahora que recuerdo el futuro
como si fuera a pasar
Fraccionarse
sueño con la huida
con el no retorno del dolor
cierro los ojos
la historia la escribo yo
no me gusta la verdad
partirse en dos ciudades
alejarse del nuevo hogar
la lluvia grita mi nombre
se fragmenta por siempre
este instante
cierro los ojos
esquivo la realidad
Te guardo en el fondo de mi cuerpo
guardo en mi memoria el olor del mar
el insólito e intrigante color de tus ojos
tus ojos
que son como visitar la costa
de una isla desierta paz
tus párpados frágiles repletos de besos
suenan sirenas y tú atiendes a mi voz
la timidez del primer beso
frente a las puertas cerradas de la iglesia
banderines adornando el camino
el ruido de los pasos indecisos
un baile veraniego en tu piel
tu risa acolchada mordida
no querer despedirse
/despedirse no es ser recuerdo
es ser melodía eterna que suena dentro/
no dejes que me vaya
Hasta que sangren los labios
podría escribir de nuevo sobre ti
o podría escribirte
diciéndote que me siento como
una adolescente con su primer amor
al tallar tu inicial en el parque
plantándote un rosal en la corteza
de un árbol sintiendo
el cosquilleo del primer roce
una vez tras otra
hasta que tu saliva y la mía
son casi una e inexistente
podría llevarte por sorpresa
a una pradera tan verde que
seamos capaces de obviar
el mar por vez primera
nosotros que no soportaríamos
no volver a él y yo
que no soportaría no volver
a verte reír a ti
podría dejarme la voz gritándote
en plena calle afónica
y empapada por la lluvia
como en una película francesa
en la que el amor todo lo puede
podría hacerlo
podría intentarlo todo y
no arrepentirme por nada
Donde crecen las palabras
trato de alejarme de todo lo que fue
seguir el camino volver a aquello que me propuse
quisiera perder el miedo y arreglar mi presente
compartir vida contigo ser vida sin ti
existe un lugar donde todo es posible
allí crecen las palabras y se deshace la pena
allí donde la incertidumbre no pesa
no vamos a perder esta guerra
te prometo una noche a la luz de la hoguera
tantos viajes de carretera como cervezas y letras
un calendario con tachaduras de metas
dame tu mano, no es tarde todavía
Si pienso en mí
pienso en un saco de huesos
carne arterias sangre
que abraza el aire
como la niebla acaricia las rocas
un día fui placenta
deseo y fe ciega
fui oxígeno pálpito
mamá siempre lo cuenta
yo no lo recuerdo
ahora todo retrocede
me abrazo el vientre
empequeñezco
me vuelvo ovillo
soplo sin vida
Idoia Fradejas (Mallorca, 1997).
Escritora y humanista. Tras su primer libro, Liberosis (Editorial Letras de Autor, 2016), le fue otorgado el III Premio Valparaíso de Poesía con la obra Seremos mar, azul, libertad (2018). Ha sido invitada al Festival Internacional de Poesía de Costa Rica en dos ocasiones, donde publicaron sus inéditos No somos tan diferentes (2019) y Paisajes del olvido (2022) por la Fundación Casa de Poesía. Su último poemario se titula Las voces que callan (Valparaíso Ediciones, 2022).
Fotografía: Cortesía de la autora.







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