Stefania di Leo
Sin título
Alimentando lluvias, caracolas y órganos mi dolor sin instrumento, a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento. Tanto dolor se agrupa en mi costado, que por doler me duele hasta el aliento.
Miguel Hernández
Es el momento en que florecen las bayas rojas del serbal,
en el cielo se admiran éxodos nocturnos de pájaros.
Me duele pensar que los muertos no los verán, las cosas en las que confiamos se desvanecen.
¿Qué hará el alma para tranquilizarse? Ya no necesitará estos placeres:
no estar le basta,
idea difícil de imaginar.
Alhambra
Las voces del tiempo entretejen una trama dorada
en la alborada de noviembre.
Tejados con su incienso de leña; entre duendes abrigados de lluvia, por la mañana difuminan la bruma.
Naṣr más allá extiende el Occidente rutas de seda conducen al destino.
Danzan, de la mano las Dos Hermanas, en el jardín del alma, jardín andalusí con voz de agua y tiempo.
Hoy, después de muchos años, me invadió de nuevo,
la visión del esplendor de la tierra: en el cielo, al atardecer
una estrella parecía más oscura.
Su luz consolaba la tierra, No había más estrellas, en mi otra vida.
A ti y a todos los poetas, ofrezco la visión de mi mundo,
dedico esta canción contra la muerte.
Muere el instante
Muere el instante sobre los hombros cansados. A lo lejos la oscuridad se apodera del cielo cubriendo de hojas los árboles.
Los hombres amantes eternos
se acercan a las ramas de los limoneros. Crece el azul, se hace rojo,
hasta desaparecer entre las nubes.
Se oye el corazón latiendo.
Su ritmo incesante arrastra a todos los seres.
Todos compartiendo un motivo único. Todos la misma melodía. Es una fusión de las almas con el ardor de la noche. Belleza infinita de cuerpos que celebran la vida.
Hombres que aman, seres que enriquecen
la sinfonía del vivir con su lira,
mientras se esconde el día.
Junto al río
Este río de sombra, memoria de nosotros, los poetas.
Rodeados de jazmines íbamos recorriendo la senda ondeando como ángeles caídos.
Río del amor, entre ramajes y latidos, cuerpos acostados en sus orillas.
Río del azar y de la noche, donde el caudal se hace infinito,
donde las piedras se mecen junto a la corriente.
Flores de un río sin fin, río de la vida que a menudo invocamos,
nos inunda de hojas y de mosto salvaje.
Este río que guarda el secreto de nuestras almas.
Aguas que saciar la sed del amor.
Contemplando las estrellas
pues todo se me olvida
si tengo que aprender a recordarte.
L García Montero
Estrellas entretejen el alma, luceros en noches desoladas,
lagrimando sobre la infinitud del universo.
Las estrellas son esperanza de amores lejanos,
enemigas de la madrugada,
anclas en el obscuro ahora…
Empapados de miedo contemplamos los astros en la ebriedad del horizonte.
Fantasmas errantes, somos los hombres, en estos instantes de vana incertidumbre.
El amanecer
Mañana llegarán las palabras a castigar el desorden cotidiano.
La sombra será la misma, prisionera en su jaula.
En la lluvia se escucharán ecos de notasgraves.
El corazón libará llamaradas devorando las congojas. Será brillante el amanecer, cristal,
gota de lluvia. El rocío intentará devorar la voz que arde en los adentros.
Será el sonido que vence todas las tormentas, Será la llama en noches frías de invierno.
Será el amor, el prodigio de la vida, el triunfo arrebatado a la desolación, el abismo juntando soles en su velero.
Stefania Di Leo (Messina, Italia, 1975).
Es profesora de lengua y cultura, vive en Nápoles. Actualmente es traductora internacional de poetas españoles, italianos, portugueses y franceses contemporáneos. Colabora con revistas culturales e internacionales, como Crear en Salamanca, Oresteia, Papeles El martes, Altazor. Ha ganado varios premios de poesía –Sarmiento (Valladolid, 2010), Premio Peñaranda de Bracamonte (Salamanca, 2016), 31 Festival Internacional de Poesía Medellín (2021), Laurel Poético en Granada (2022)… – y realizó conferencias sobre Federico García Lorca, Isabel Allende, Ernesto Cardenal, María Zambrano y Alfonso Reyes en El Instituto Cervantes de Nápoles y en Radio México, y en la Casa de América lectura compartida con Jaime Siles. Ha publicado varios libros de poesía, entre ellos Rosas azules sobre el tomillo perfumado (España, 2011), Donde tuve tus labios (Miami, 2020), Uma só solidão (Brasil, 2020), Así brilla el silencio, con Alvaro Alves de Faria (Brasil, 2020), Hablemos hasta que se apague la luz, con prólogo de Nuno Judice (2023), Ocultando el olvido Antonio Oxeda (México, 2022), Lo que sueño y olvido, con prólogo de Antonio Colinas (Granada, 2023 Granada).
Entre otros, recibió el Premio Internacional para la Paz y la Difusión Cultural, Nápoles (2023), Premio ex aequo de Ferraris de poesía en lengua extranjera, Premio a la excelencia en la ciudad de Quirinale Galateo Roma (2023), Premio Divinamente Donna Senado de la República Roma (2024) Su poesía, titulada La poesía de la justicia, fue publicada en 2021 en la Universidad Federico II de Nápoles. En junio de 2024 ganó el Premio Excelencia a la Cultura Cygnus Aureus y en mayo de 2025, el Premio excelencia poesia extranjera Alda Merini.
Fotografía: cortesía de la autora.







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