Ha muerto un colibrí. Prólogo

De Carmen Nozal


Para introducir el carácter místico de este libro, así como la fragilidad y el peso lírico que coexisten en él, comenzaré con el símbolo del colibrí, quien es por definición universal, mensajero de lo efímero. Ha fungido históricamente como el que lleva y trae los recados de los dioses y, de alguna forma también se ha erigido como el puente entre lo terrenal y lo eterno. Su aleteo desafía las leyes del viento y un destello vibrante aparece y se esfuma antes de que el ojo humano logre procesar este milagro. ¿Qué ocurre, entonces, en el orden cósmico y humano cuando esa fuerza vital se apaga? ¿Qué zanja se abre en el alma cuando lo que estaba destinado a volar cae inerte?
Al anunciar su muerte desde el título, Molina nos advierte que los canales de comunicación con la trascendencia han quedado suspendidos. En Ha muerto un colibrí, el autor nos confronta con la quietud que sigue a la tormenta, o, mejor dicho, con el silencio que deja la partida de la belleza. Aquí, nuestro poeta no solo muestra su experiencia ante la pérdida; disecciona el eco que esa ausencia proyecta sobre los que se quedan. El título, lejos de ser una simple metáfora geométrica de la muerte, funciona como un umbral: un aviso de que entraremos a un territorio donde la fragilidad ha sido vulnerada.
Molina posee una capacidad singular para tejer la nostalgia sin caer en el sentimentalismo vacío. Sus personajes habitan un espacio donde el dolor se asimila a través del paisaje, donde los recuerdos pesan más que los cuerpos y donde cada palabra parece elegida con la precisión de un orfebre. La muerte aquí no es el final de una trama, sino el detonante de una introspección profunda sobre la vulnerabilidad humana, el destino y la inevitable erosión del tiempo. Cada estrofa desentraña el dolor de la pérdida sin adornos innecesarios. El ritmo evoca el silencio sepulcral que sobreviene cuando cesa un aleteo frenético. Las metáforas no buscan adornar la ausencia, sino darle un cuerpo habitable a la nostalgia.
Es por esto, que a través de una métrica que estira y encoge el tiempo, el autor edifica una atmósfera suspendida en el desamor, el duelo y el paso del tiempo. No estamos ante una poesía complaciente pues Jesús Molina sabe que para retratar lo sagrado no hace falta la grandilocuencia, sino la mirada atenta sobre las cosas pequeñas que son vencidas. Las flores secas, el viento frío y el recuerdo de lo que alguna vez voló se convierten aquí en verdaderos monumentos.
Adentrarse en este libro es aceptar el peso de la gravedad pues aún tras la muerte del colibrí el lector podrá seguir escuchando su zumbido que vibrará para siempre en su memoria.
Leer esta obra es aceptar una invitación a observar con precisión lo que preferiríamos ignorar: el instante exacto en que la luz se retira, donde Jesús Molina nos ofrece un espejo hecho de sombras y destellos. De alguna forma, la poesía es también el arte de capturar lo que se nos escapa entre los dedos. El autor, finalmente, convierte este principio en una dolorosa y bellísima certeza, utilizando el verso como único refugio capaz de contener la brevedad de la existencia.
En este poemario no se canta a la permanencia, sino a la fractura, como bitácora que contempla el instante exacto en que la vibración del mundo se detiene. Al pasar esta página, el lector no solo presenciará la caída de un colibrí, sino que descubrirá, quizás con estremecimiento íntimo, que una parte de su propio vuelo también se detiene para empezar a recordar.


Carmen Nozal (Gijón, Asturias, España, 1964).

Poeta hispanomexicana. Licenciada en Lengua y Literaturas Hispánicas por la UNAM, y egresada del Instituto de Estudios Transgeneracionales con una maestría en terapia sistémica. Ha publicado veinticinco libros de poesía, relato autobiográfico, teatro, cine y ensayo por los que ha recibido distintos premios nacionales e internacionales, entre los que se cuenta el Premio de las Letras de Asturias en 2024. Dirige el Encuentro de Poetas Iberoamericanos sede México, Con Versando. Revista Iberoamericana de Poesía y Ensayo, Con Versando Ediciones y el Laboratorio Hispanoamericano de Poesía. Actualmente, se desempeña como directora editorial en la empresa privada mexicana Konesh Arte y Cultura.


Fotografía: Cortesía de la autora.

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