De Askari Trejo
En 1978, antes de entrar en combate,
Daisy Zamora preparó una mochila.
Sacó alimento
para guardar poesía.
Y esta tarde
la poesía vuelve a ser alimento.
Abramos la mochila.
Metamos en ella
lo que esta revista pone hoy sobre la mesa.
Primero, el Lago de Nicaragua
de Francisco De Asís Fernández Arellano.
No cabe.
Habrá que doblarlo
hasta que el cielo entre en el agua.
Ahora sí.
Junto al lago,
la semilla de Pablo Sigüenza.
Que no falte.
Después de una guerra
alguien tendrá que volver a hacer milpa.
De Beatriz Saavedra,
los nueve arroyos de Palenque.
Agua para la semilla.
De Yirama Castaño Güiza,
el aire guardado en una mejilla
y un poco de selva:
plantas,
animales,
susurros.
De Víctor Hugo Díaz,
una cordillera.
Habrá que plegarla
hasta que quepa en una mano.
De Luis Enrique Gonzalez Romero,
un pájaro.
Para abrir mañana la mochila
y comprobar que todavía amanece.
De Leonardo Nin,
un mapa de estrellas.
Por si después de guardar
el lago, la milpa, la selva
y la cordillera,
todavía necesitamos
saber hacia dónde ir.
Ya tenemos
agua,
tierra,
aire,
semilla,
un poco de cielo
y una dirección.
Latinoamérica
empieza a caber.
Otoniel Guevara trae un fusil.
Ese no.
Pesa demasiado.
Que deje mejor la cámara.
Necesitaremos recordar los rostros.
Jocelyn Pantoja trae hilos.
También sirven.
Con algo habrá que mantener unido
todo este territorio.
Y Carmen Nozal
pone la revista Con Versando.
No hace falta sacarle nada.
La dobla por el lomo
y la guarda.
Gracias a ella,
el lago,
la semilla,
los nueve arroyos,
el aire,
la selva,
la cordillera,
el pájaro,
la cámara,
los hilos
y el mapa de estrellas
Al fondo,
Juan José Dalton deja tres palabras:
porque seguimos siendo.
Daisy, en cambio, nos advierte:
“Lo que pueda decir no impide un bombardeo
ni detiene las balas”.
Es difícil discutir con una bala.
Una palabra pesa menos.
No tiene pólvora.
No perfora una pared.
No obliga a ningún ejército a detenerse.
La bala, en ese sentido,
tiene razón.
Pero Daisy sabía que podía morir.
Lo que no estaba dispuesta a aceptar
era que las palabras murieran con ella.
Por eso hizo espacio.
Y quizá esta revista sea también eso:
hacer espacio
para que alguien encuentre la mochila de Daisy.
Esta tarde
nos tocó a nosotros abrir la mochila.
Y tenemos hambre.
Askari Trejo (México).
Es ingeniero mecatrónico, poeta y editor. Cursó estudios de Pensamiento Crítico y Escritura Creativa en el Claustro de Sor Juana, donde profundizó en los vínculos entre lenguaje, filosofía y creación poética. Su obra ha sido publicada en Periódico de Poesía, Tropo a la uña, Punto en Línea, Con Versando y Revista Chon Chón. Ha participado en encuentros y festivales de poesía, y forma parte del equipo editorial de Con Versando. También colaboró en la antología Tributo a Gaza. Su escritura explora los cruces entre poesía, ciencia, pensamiento crítico y territorio.
Fotografía: Cortesía del autor.






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