De David Pineda
La literatura es un mapa de posibilidades. Un recurso que nos ha asistido para la comprensión de la vida misma; un texto que se teje constantemente de forma diacrónica y sincrónica: un hipertexto cuyas expresiones están interrelacionadas. Nuestro tiempo está configurado bajo una simbología diversa, producto de las construcciones semánticas del relato y del mito.
La noción del “retorno” y el acceso hacia lo íntimo son aspectos que se pueden encontrar en la poesía mexicana contemporánea. Sin embargo, entre las nupcias del reencuentro y la memoria, una curva agrietada nos agudiza para el preámbulo de nuestro presente, el cual está delimitado por un pasado ofuscante que nos hiere, y que algunos cuántos nos rehusamos a olvidar.
En Esta honda oscuridad (Restos de la Guerra Civil española), Carmen Nozal apela a la memoria y la imaginación como un aspecto sustancial para transmutarnos a través de las resonancias de un pasado que deambula en un presente continuo: esa laguna que nos persigue caminando. Sus poemas se extienden como una voz que busca perpetuar lo silencios y las sombras que han caído dentro del abismo de este mundo, en cuyo espacio pernocta nuestro presente.
Justicia y no olvido, denuncia y plegaria: la pesades de una zozobra antigua que sigue palpitando, en lo más remota isla de nuestra nostalgia. Dolor y denuncia, así como las infinitas posibilidades que trae consigo un lamento, son aspectos que encontraremos en esta oscuridad que Nozal desarrolla para cuestionarnos e invitarnos a nunca olvidar:
Es difícil poner un nombre a ciertas cosas,
nombrar, por ejemplo, lo que sucede en una fosa
[común].
En memoria a su tío Cesáreo Rodríguez Álvarez, un joven de 24 años a quien le fue arrebatada su vida mientras luchaba por la utopía de una República durante la Guerra Civil Española, reposa un contrapunto fascinante a través de los versos de su sobrina: la antítesis entre la elegía y el himno. Elegía, en cuanto al dolor y el lamento expresados en los vestigios de una guerra sangrienta, e himno, en la celebración y recuperación de la memoria y la experiencia a través de las posibilidades que la poesía nos ofrece.
Con la intención de perpetuar y dar espacio a un acontecimiento histórico del cual formamos parte, Nozal habita el dolor y la nostalgia desde la sinceridad, sin que esto se vuelva un lastre revictimizante, si no, más bien, una oda hacia lo íntimo, los recuerdos y las posibilidades narrativas que sus versos ofrecen, en donde el lector es partícipe de escenarios bélicos destructivos, así como de las consecuencias de la sinrazón en la guerra:
Entre las construcciones quedan las ramas,
los restos de los búnkers
y el sonido del viento
azotando
a espaldas de la marejada
quedan frases sin escribir,
sedientas,
que arrullan el dolor entre sus brazos
O, por otra parte, imágenes que pueden palparse en donde el amor puede quebrar cualquier suposición coherente de quien aún crea en que la guerra tiene sentido alguno:
A la hora de morir,
seguro se lanzó al mar,
como un sol que dobla sus rayos.
Así, en esta oscuridad, la obra de Nozal rebosa como una solana que entra por el más recóndito recoveco para iluminar un camino y dar un sitio a aquellos que fueron silenciados y ultrajados por la barbarie. Se trata de un homenaje póstumo de las víctimas de la Guerra Civil Española y los estragos de esta misma., en donde el dolor y el respeto se efigen como una directriz para la creación, otorgando, así, versos fascinantes en los cuáles existe la amplitud de la experiencia humana.
En esta honda oscuridad. Restos de la Guerra Civil Española, nos encontramos ante un diálogo eterno y una invitación reflexiva y honesta para nunca olvidar; afirmándonos que nadie en la vida se arrepiente de haber sido valiente.
David Pineda (Michoacán, México, 1996).
Poeta. Licenciado en Humanidades con Orientación en Letras y candidato a maestro en Estudios de Literatura Mexicana por la Universidad de Guadalajara. Ha publicado crónica, poesía y cuento.
Fotografía: Carmen Nozal.






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