De Jorge Palma


POR DEJARLO EN NUESTRAS MANOS

Por dejarlo en nuestras manos
hemos fracasado.
Hemos talado los bosques
para hacer arcos y ballestas
y flechas para atravesar
a otros hombres de lado a lado.
Y clavarlos en otro árbol
que creció sin que lo tutelaran,
hacia arriba, siempre, mirando al cielo.

Y el muchacho que talló
en la corteza del álamo
el nombre de su amor eterno,
limpió en la tierra la savia
que manchó por un instante su cuchillo.

El amor no fue eterno.
El árbol fue talado.
Y el muchacho se convirtió en leñador.

UN DÍA LLORARÉ SOBRE EL ARCA*

Un día lloraré sobre el arca
con el corazón hundido
a golpes por tu mundo
y el mío.

Este corazón hace agua.
¿Y tus huesos, entonces, cómo van?

¿Has podido sostener tu casa con ellos?

¿Has podido proteger a tus afectos con ellos?

¿Has podido salir de aquí remando con tus huesos?

Porque tampoco yo he podido
con el corazón en la mano,
abrir las puertas del mundo
en nombre del amor.

*El arca de la Alianza. (A:T)

MEJOR LENTO

Me acostumbré, madre, a ser lento.
Para hablar
para vestirme
(el sol puede esperar unos minutos)

Me acostumbre, madre, a no salir
de la cama de un salto
(ahora que las balas no caen sobre
las macetas del patio)
y dejar que mi cuerpo se despierte
antes de orar.

Me acostumbré, madre, a ser lento.
Para responder.
Prudente para hablar.
Silencioso
para desaparecer entre la multitud
de egos y vanidades
lejos
muy lejos del látigo de la avaricia.

PLEGARIA, II

La luna se ha mudado de jardín
José Luis Reina Palazón

Madre, han cercado el cielo.
Han puesto alambrados
en el firmamento
y estandartes pintados
con la sangre del mundo.

Han cercado el cielo.
Y mi corazón ha quedado
del otro lado,
donde la luz pasa clandestina
en el libro de los muertos,
y tu falda, que me arropaba, está
encerrada en un corral de sombras.

Madre, desde entonces,
me he vuelto un peregrino
sólo guiado por las estrellas
de tu rostro.

MENSAJE

Un pájaro clavado
con un puñal
en mi puerta
dice a las claras
quiénes son los dueños del cielo.

PEREGRINO

¿Qué hago con el corazón
en una caja de cedro,
paseándolo continuamente por la tierra?

NO

No mendigaré
el pan que me falta.

No pisaré por hambre
la casa de Caifás.

No cambiaré mi nombre
ni el acento de mi voz
por aliviar mi corazón errante.

No pondré mis alas
en una jaula de oro
por dejar de escuchar
el dolor del mundo.

No diré: “aquellos eran
pecados de juventud”
por un puesto bien pago
en los templos de la desolación.

Simple
y dignamente sobrio
vivo en paz
con la mirada clara
latiendo
al ritmo de los pobres
de la tierra.


Jorge Palma (Montevideo. Uruguay, 1961).

Poeta, narrador, periodista cultural y divulgador. Ha publicado trece libros de poesía. Su poemas han sido editados en varias revistas latinoamericanas y de otros países del mundo
*Accésit Premio Pilar Fernández Labrador, 2022. Salamanca. España. Por el libro: Papeles Invisibles a la luz de la luna.
*III Premio Rey David de poesía Bíblica Iberoamericana, 2023. Salamanca. España. Por el libro: En el nombre del Padre.


Fotografía: Cortesía del autor.

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