
Hay una plaza inmensa allá afuera.
Me separan de ella las ventanas,
la madera antigua con que fueron hechos los postigos.
Ya no veo la plaza, ahora la imagino.
Ahora sé por qué ha resistido tantos años.
Está hecha de nada,
de recuerdos que le dan forma.
Y uno puede quitar las rejas con las estatuas,
quitar la plaza.
Caminar sobre la tierra espesa.
Mirar la iglesia, el campanario,
sentir el ruido del bronce que ahuyenta las palomas.
Mirar la plaza de lejos sobre el puente,
regresar luego a los arcos, a los portales.
Regresar a esas ruinas que aún no fueron fundadas,
Regresar a uno mismo.
Y abrir los ojos coma las ventanas,
caminar luego por la plaza.
Palparla tal como es, volver a hacerla,
morirse de viejo,
fundarla.
Liudmila Quincoses (Sancti spíritus, Cuba, 1975).
Licenciada en Educación en la especialidad de Español Literatura. Universidad de Ciencias Pedagógicas Capitán Silverio Blanco Núñez. Maestría en Ciencias de la Comunicación. Mención Comunicación Organizacional. Universidad José Martí. Cuba Miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba UNEAC. Poeta, narradora, fotógrafa, promotora cultural. En 1994 funda y desde entonces dirige el Centro Cultural Alternativo Escribanía Dollz. Orientado a la promoción de la cultura comunitaria en los ámbitos nacional e internacional, con 29 años de trabajo. Actualmente está radicada en México, es profesora en la Universidad Anáhuac México, Campus Norte y Sur.
Fotografía: cortesía de la autora.







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