La experiencia de un futuro sin precedentes

Memorias de las Actividades Previas al 4to Encuentro de Poetas Iberoamericanos Sede México en Teziutlán, Puebla

De Rafael Luna


Entre el 01 y el 06 de abril, en el marco de la Feria del Libro Entre Letras y Montañas, tuvieron lugar en Teziutlán, Puebla (y en parte de Chignautla, Puebla) las actividades previas al 4to Encuentro de Poetas Iberoamericanos Sede México, que dirige la poeta hispanomexicana Carmen Nozal. Durante seis días nos reunimos 18 poetas, originarios de Asturias-España, Chile, Costa Rica, Chihuahua, Hidalgo, Guerrero, Ciudad de México, Estado de México y Puebla. De tal convivencia se desprendieron lecturas de poesía en voz alta, talleres literarios, tertulias, concursos de declamación, conversatorios, conferencias y un homenaje in memoriam. Tales actividades fueron acompañadas por dos pintores, diez músicos, cuatro fotógrafos y un ballet folclórico de 18 integrantes; y se presentaron en recintos públicos y privados: explanadas, cafeterías, áreas de preservación ecológica, restaurantes-hoteles, casonas antiguas y un teatro del siglo XIX.

Se destaca la participación de empresarios, profesionistas y sociedad civil en el patrocinio de dichos eventos, quienes desde el primer acercamiento expresaron su interés para colaborar en el florecimiento del arte y de la cultura en Teziutlán, y que lo demostraron dando las mejores atenciones a los participantes de dichas actividades. Los nombro: Café Quintal, Hotel Virreynal, Tlayoyos Doña Bertha, Hotel Blue City, Cristina Restaurante & Taquería, Cantera Cantina & Cocina, Hotel Central de Teziutlán, Cybercomp, Casa Mixtli, La Ramona, Dr. Armando Martínez González, Rancho Escondido, Colectivo de Libreros Unidos por el Fomento a la Lectura, Revela Ediciones, Club Rotario de Teziutlán, Diputada Local Floricel González, KREA Papelería, Ferretería El Tornillito, Café con Pan y Aranzazú Vargas Montes. A ellos, todo nuestro reconocimiento y agradecimiento.

De la calidez y la emoción de los asistentes al evento, hay mucho que rememorar…

Miércoles 01 de abril

Fotografía: Carmen Nozal.

Los primeros poetas en zarpar hacia la aventura nos reunimos en casa de Carmen Nozal. Desde el primer instante convocamos la emoción de vivir por la poesía, y de estar juntos para celebrar dicha experiencia. Entre rostros no-conocidos y re-conocidos, nos embarcamos rumbo a Teziutlán. Del camino puedo decir que hay tiempos que se extienden caprichosamente, se enroscan infinitamente dentro de sí mismos, tienden a ensancharse en la ambigüedad de sus límites y dan como resultado que <<media hora>> puede durar mucho más que media hora: de aquí la confirmación de que el cine de Buñuel se amamantó de las raíces metafísicas de la vida cotidiana en México (un paralelismo con El ángel exterminador: el transporte público durante la Semana Santa).

Jueves 02 de abril

Amanecimos entre las montañas de la Sierra Nororiental de Puebla, en las lindes con Veracruz. Para los visitantes suele ser complicado al principio pronunciar el nombre del municipio: Teziutlán (aún más: Teziuhyotepetzintlan). Nuestra tierra estuvo contenta de recibirnos en un evento sin precedentes; nunca había habido aquí una celebración de poetas. Les comenté a los visitantes que, a pesar de que en este lugar nació y creció María del Carmen Millán Acevedo, la primera mujer en ingresar a la Academia Mexicana de las Letras, la promoción de la literatura (lectura, escritura, comunicación a través de libros) ha sido escasa. El que el Encuentro de Poetas Iberoamericanos Sede México haya llegado convocó a una alegría, a una fiesta primigenia olvidada durante siglos.

Fotografía: Ignaciu Galán.

Tras un paseo por el Centro Histórico, nos adentramos en el Mercado Victoria. Desayunamos, en el local de Doña Bertha, el alimento ancestral de la localidad, los <<tlayoyos>>: gorditas de maíz, rellenas de una masa verde de alverjón con hoja de aguacate, con una textura blanda debida a la manteca de cerdo. Se cubren con salsa (roja, verde o chipotle) y ralladura de queso de vaca fresco. Después recorrimos el mercado en su cotidiana intimidad: al cual siempre lo engalardonan hierbas curativas; artesanías de piedra, barro y caña; campesinas que ofrecen verduras frescas (epazote, quelites, chilacayotas, berros, chayoteste); cocinas tradicionales donde se muestran las cazuelas con chilposo de pollo y de res, salsa de chile morrongo, antojitos teziutecos, mole ranchero, tamaleras con chilahuates y pintos, y vaporeras con atole de maíz amarillo o morado, con o sin panela.

Al mediodía llegamos a la Plaza Cívica, donde se extendieron las mesas con libros y artesanías, bajo el nombre de Feria Internacional del Libro Entre Letras y Montañas, que dirige la Mtra. Verónica Gámez y que se realizó con la colaboración del Colectivo de Libreros Por el Fomento a la Lectura, el Círculo de Poesía y Pensamiento La Nave de los Locos, los colectivos culturales Granizo y Niebla y Teziuhyotecayotl, de las librerías JESJANSAY y BUAP; y este año también con el Encuentro de Poetas Iberoamericanos Sede México.

Fotografía: Jorge Contreras.

En el escenario: una mesa cubierta con un mantel bordado por las artesanas tradicionales de la Junta Auxiliar de San Sebastián, y a sus pies dos floreros tejidos de donde sobresalen flores de alcatraz y de bengala. Atrás, exaltando, las pinturas del pintor teziuteco Eric Ricaño Flandes. Inauguramos Carmen Nozal, Verónica Gámez y yo. En la primera lectura se presentaron los poetas Inaciu Galán de Asturias, Ma. Merced Nájera Migoni de Chihuahua, Jorge Contreras de Hidalgo y Ángel Herrera de Teziutlán. A la par, Eric Ricaño Flandes llevó a cabo un acto de pintura con modelo en vivo, representando a través de la figura femenina su concepción de la poesía; mientras la escena fue envuelta por la música del violinista Gabriel Mendoza.

Por la noche nos concentramos para la segunda lectura de poesía: se dieron cita en la mesa los poetas Jaime Magnan Alabarce de Chile, Andrés Briceño de Costa Rica, Eduardo Serdio y Daniela Rico, ambos de Ciudad de México. Los asistentes les preguntaron acerca del proceso creativo en la poesía, de la importancia de la lectura en la infancia, de las relaciones históricas entre la poesía y la sociedad. Antes de dispersarnos, el maestro artesano Carlos Piedra de Ciudad de México instaló en el jardín de Café Quintal su puesto de joyería artesanal contemporánea que, mediante el alambre tejido –devenido del proceso de las tejedoras de cestas y lana–, metaforiza la vida en figuras que, con legitimidad, son poéticas.

Viernes 03 de abril

En la mañana se presentaron a leer en la Feria del Libro los poetas Andrés Briceño, Jaime Magnan Alabarce, Darío Martínez de Ciudad de México y Misael Martínez de Teziutlán. Geografías chilenas, avenidas estadounidenses, personajes griegos y protoidiomas se conjugaron en la misma mesa. Tras una serie de preguntas, pasamos a conversar en los pasillos de la Feria, donde nuevas personas llegaron para conocer a los poetas: otros poetas que buscan amistad y consejos, medios de comunicación que cubren el Encuentro y asistentes que maravillados como equilibristas en las olas-hilos de la poesía.

Fotografía: Yao Tonalli.

Por la tarde, en las alturas del sur, nos esperaba una zona ecológica de conservación de especies frutales típicas de Teziutlán: Rancho Escondido. Allí leyeron María Merced Nájera Migoni, Daniela Rico, Askari Trejo de Ciudad de México y Yao Tonalli de Teziutlán. Después, nos dispersamos por el rancho: entre las matas de arándanos y moras, bajo la sombra de los manzanos, perales y nogales; el frescor de los bosques del sur nos relajó y consintió.

Al llegar la tarde-noche viajamos al municipio vecino: Chignautla, el lugar de los nueve manantiales. En su parque colorido de puestos de churritos, cocteles de fruta, verduras cultivadas en los solares locales, niños corriendo y parejas abrazándose, recorrimos el centro del municipio y entramos a la Parroquia de San Mateo –fundada en el año de 1750–, donde en su largo corredor se enfilan retablos barrocos y, por la temporada, se levantó un Santo Sepulcro abastecido de flores hechas con totomoxtle y jóvenes campesinos que haciéndole guardia real.

Fotografía: Jorge Contreras.

En el jardín de Café con Pan leyeron Inaciu Galán, Jaime Magnan Alabarce, María Merced Nájera Migoni y Jorge Contreras. Con el recital, se intercaló la presentación del pianista Jorge Arámburo, y casi al final, escuchamos a otro pianista sorpresa: Silvestre Martínez. Acudieron decenas de personas, que intensamente emocionadas se acercaron a los poetas, celebraron su visita y sus poemas, los invitaron a volver el próximo año y a recibirlos en sus casas.

En la noche llegamos a La Ramona, en Teziutlán. Nos esperaron con platillos preparados con ingredientes nativos: ensalada de berros con cacahuates, arándanos y aderezo de naranja; un chilatole de pollo con bolitas de masa y chilacayotas; atole de maíz blanco; gelatina de vainilla con rompope; y, desde luego, tortillas de mano y agua de fruta fresca. Al terminar, hicimos una lectura grupal de poesía que comenzaron y concluyeron los poetas recién llegados: Martín Tonalmeyotl de Guerrero y Adriana P. Velázquez de Ciudad de México.

Sábado 04 de abril

En la Feria del Libro, por la mañana, presentamos la novedad editorial Tributo a Gaza de Conversando Ediciones, compilación de Carmen Nozal. El motivo de dicha compilación –el genocidio perpetrado por Israel hacia el pueblo palestino– conmovió a los asistentes y evocó hondas tristezas e indignaciones, que se expresaron en el diálogo entre el público y los ponentes.

Por la tarde acudimos a Cantera, un restaurante en una casona antigua de un linaje francés perdido, donde se presentaron Andrés Briceño, Martín Tonalmeyotl, Lina García del Estado de México y Benito Benazi de Chignautla. Tras la lectura, la cantautora chignauteca Gina nos compartió canciones propias y de otras autoras que, en continuidad con el sentimiento desarrollado durante la lectura previa, envolvió dicho momento con un aura de sensibilidad irreversible.

Fotografía: Jorge Contreras.

Más adelante, en la Feria del Libro, se dio el conversatorio entre Carmen Nozal, Martín Tonalmeyotl e Inaciu Galán, sobre lenguas originarias (México) y minoritarias (España). Esta actividad interpeló a la población local, que conserva prácticas cotidianas y un inconsciente significado por los pueblos nahuahablantes. Por la noche, en Café Quintal, nos congregamos en una tertulia que comenzó con las presentaciones del músico teziuteco Jorge Arámburo y el músico hueytamalquense José Joan Reyna. Enseguida, la última lectura del día, que fue trilingüe: Jorge Contreras, Adriana P. Velázquez. Martín Tonalmeyotl e Inaciu Galán. La casa se fue llenando, en los pasillos y en el jardín fue cada vez más la gente que respondió al llamado del convite donde poesía y música restituyeron el rito más antiguo de la humanidad: cantar historias. Al final, La Tapayola, ensamble de huapango que viajó desde la Ciudad de México, pusieron a bailar a la comunidad con sonidos andinos de su reciente viaje por Sudamérica: poetas, ancianos, niños, desconocidos conociéndose, todos zapateamos.

Terminamos la noche abriendo el micrófono a los declamadores, que compartieron versos de autoría propia y de otros. Incluso los más tímidos se dieron lugar en el escenario y reavivaron a poetas de todo estilo. En agradecimiento por sus exquisitas declamaciones, les entregamos ejemplares de los libros que nos donó el Frente de Afirmación Hispanista A. C.

Domingo 05 de abril

Fue el último día de actividades. Amaneció con un aguacero torrencial que potenció los aromas del bosque que rodea a la ciudad. Entre la niebla con olor a pinos, encinos y cedros, en la Feria del Libro, Carmen Nozal e Inaciu Galán conversaron sobre la Residencia Literaria Xixón que el poeta asturiano dirige en su tierra natal.

Fotografía: Guadalupe Mondragón.

Pasando el medio día, llegamos al Hotel Virreynal. En el salón que antecede a sus distinguidas escaleras, donde se levantan antiguas pinturas de personajes españoles y donde se instaló una muestra fotográfica del Colectivo Aethernum, leyeron los poetas extranjeros: Carmen Nozal, Andrés Briceño, Jaime Magnan Alabarce e Inaciu Galán. Al finalizar, brindamos –comulgamos– por la poesía.

Fotografía: Carmen Nozal.

Antes del anochecer, nos reunimos los dieciocho poetas en la Feria del Libro: en la lectura final, fue el momento del coro poético, de la asamblea de los poetas. Las lágrimas brotaron inevitablemente, los rostros se ennoblecieron, hubo llantos de alegre-tristeza, de comunicación recuperada en un pueblo que por años vivió con la literatura amordazada.

Ya al anochecer, en el Teatro Victoria, la última jornada comenzó con el homenaje in memoriam a la poeta poblana Raquel Olvera, quien murió hace dos años y que, al hacerlo, dejó en la literatura poblana-mexicana una melancolía irreparable. Así, Carmen Nozal, Ángel Herrera, Monserrat Mendieta y yo, conversamos sobre ella ante los asistentes, les leímos sus poemas y les hablamos sobre lo que significa en la vida la pérdida de una poeta. A su vez, el pintor teziuteco Raúl Díaz realizó en vivo un retrato de Raquel, representando su aspecto noble y su sensibilidad inacabable que está más allá de la muerte. Después, el guitarrista Josué Jafet Pérez Fernández se presentó por primera vez en dicho teatro. Y tras él, entregamos reconocimientos y libros del Frente de Afirmación Hispanista A.C. a participantes, patrocinadores, anfitriones y colaboradores. Antes de cerrarse el telón: una estampa veracruzana representada por el Ballet Folclórico Ñuu Savii, bajo la dirección del maestro Esteban Salas Cortés.

Así fue que en Teziutlán vivimos el futuro que tanto deseábamos: la fiesta de la poesía. Lo cual fue posible de la mano del Encuentro de Poetas Iberoamericanos Sede México, de su directora, Carmen Nozal, destacada gestora cultural y poeta fundamental de la literatura hispanomexicana e iberoamericana.

Fotografía: Carmen Nozal.

Al Encuentro, a Carmen Nozal, a los participantes, patrocinadores, anfitriones, colaboradores, medios de comunicación que cubrieron el evento, a la población que asistió desde todas partes, a la tierra húmeda que nos recibió y a los bosques nativos que nos custodiaron; a todos, infinitas gracias.


Rafael Luna (Teziutlán, Puebla).

Sociólogo, poeta y gestor cultural. Estudió la licenciatura en Sociología y la maestría en Estudios Culturales, ambas en la UNAM. Fundador de Stultifera Navis – Círculo de Poesía y Crítica, responsable del Club de Lectura La Nave de los Locos-FCE, director del Taller Libre de Poesía de La Nave de los Locos y coordinador en el estado de Puebla del Encuentro de Poetas Iberoamericanos Sede México Ha sido investigador invitado en el Instituto de Filosofía del CSIC en España. Desde hace seis años investiga la experiencia de la soledad.


Fotografía: Cortesía del autor.

Más popular

Dejar un comentario