Del aire, lo inasible y la inmensidad del cielo

De Carmen Nozal


Nostalgia del aire, el más reciente libro de la escritora mexicana Beatriz Saavedra Gastélum, siguiendo la premisa estética de Mallarmé, muestra la preferencia de la autora por la evocación, antes que realizar definiciones crudas. Aquí las palabras no se usan para etiquetar objetos sino para trazar la silueta de lo que ya no está. La memoria aparece como grieta donde los recuerdos brotan. Pero no surgen como nostalgia sino como esquirlas que fragmentan la realidad cotidiana. Así, el poema se convierte en el único espacio capaz de contener épocas distintas en un solo golpe de luz o de sombra y donde el sujeto lírico experimenta su propia desintegración a lo largo de las páginas, mientras se abordan los temas de la identidad y de la ausencia, frente a la disolución de la primera persona. Es decir, el “yo” poético va desapareciendo y se describe a sí mismo mediante imágenes ligadas a la dispersión: humo, viento, neblina, reflejos en espejos ciegos o sombras, y creando de este modo un cuerpo evanescente.
En estas páginas el poema pareciera un umbral donde cada verso colinda deliberadamente con el silencio. Es así como el espacio en blanco cobra un valor activo: es el aire que respira el texto y el límite donde la razón se rinde frente a la experiencia pura. De hecho, el “aire” no funciona simplemente como un elemento de la naturaleza, sino como un mapa de la carencia e impermanencia.
Por un lado, nos encontramos con la paradoja del vacío: el aire representa aquello que nos sostiene y nos da vida, pero que es imposible de retener o atrapar entre las manos. Por otro, nos muestra la nostalgia: no se extraña un pasado cronológico o un lugar geográfico sino la ligereza del ser. Es la añoranza de una pureza o de una totalidad perdida que el lenguaje intenta recuperar de forma fragmentaria.
Además, el poemario desafía abiertamente la concepción del tiempo como una línea sucesiva de pasado, presente y futuro, sobre lo que nuestra autora construye una cronología del abismo dando a luz al instante perpetuo. Aquí, los poemas habitan un presente suspendido, un espacio donde el tiempo no avanza, sino que se profundiza de manera vertical.
Fiel a la herencia del simbolismo y de la poesía mística, Saavedra Gastélum ejerce una rigurosa economía verbal. Como enuncia la propia autora en su poética, “las letras son quizás una manera de morir” y escribir es un acto de resistencia frente a la inercia de lo que se manifiesta, pero también es aceptar la desaparición del propio ser para dar paso a la permanencia de la palabra.
Finalmente, Nostalgia del aire no es una ruptura en la trayectoria de Beatriz Saavedra Gastélum, sino la decantación y maduración de obsesiones estéticas que ha venido arrastrando y puliendo en sus más de treinta libros publicados, entre los que se cuentan Esa otra piel (2021) cuyo eje se desenvuelve en la experiencia de lo carnal como frontera de la existencia; Cicuta de tiempo (2024) donde la autora explora la memoria milenaria, el mito y la noción de un tiempo envenenado que nos consume paulatinamente, y Jardín cerrado (2025), donde la reclusión y los límites domésticos sirven como trinchera del pensamiento místico. En Nostalgia del aire, el poemario que nos ocupa, establece un diálogo directo con los tres títulos que acabo de mencionar, por lo que en la obra de Beatriz Saavedra se da una continuidad, pero también el desarrollo de temas que se profundizan e indagan en diversas aristas.
En conclusión, se puede decir que en este libro el tiempo cronológico deja de ser el verdugo para convertirse en un elemento más de la atmósfera que se respira y se suspende mientras la autora se enfrenta a sí misma pues es quien guarda en su corazón la inmensidad del cielo.


Carmen Nozal (España, 1964).

Poeta hispanomexicana. Licenciada en Lengua y Literaturas Hispánicas por la UNAM y egresada de la Escuela de Escritores de la SOGEM. En 2022 recibió la investidura de grado de Doctora Honoris Causa. Autora de treinta libros de poesía, teatro, cine, entrevista y relato autobiográfico, por los que ha merecido diversos reconocimientos nacionales e internacionales entre los que se cuentan el Premio Nacional de Poesía Elías Nandino 1992, el Premio de las Letras de Asturias 2023 en España y el Premio Fernando Salazar Torres 2026 en Rumania. Su poesía ha sido traducida, parcialmente, al inglés, francés, italiano, portugués, serbio, árabe, alemán, griego y asturiano. Dirige el Encuentro de Poetas Iberoamericanos sede México, Con Versando. Revista Iberoamericana de Poesía y Ensayo, Con Versando Ediciones y el Laboratorio Hispanoamericano de Poesía.


Fotografía: Cortesía de la autora.

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